Colombia ha registrado un cambio significativo en su estructura económica, evidenciado por el hecho de que las exportaciones no minero-energéticas representaron el 52,6% del total exportado en 2025. Este porcentaje constituye la participación más alta desde 2015, acumulando 81.271 millones de dólares en el cuatrienio. La ministra de Comercio, Industria y Turismo, Diana Marcela Morales Rojas, destacó que esta transformación es resultado de una política deliberada orientada a potenciar la producción, la industria y el desarrollo territorial.

El giro económico se ve reflejado en datos contundentes. En 2025, el sector turístico generó más divisas para el país que productos tradicionales como el carbón o el café, un indicador claro de la reorientación estratégica.

Impulso a la Agroindustria y Acceso a Nuevos Mercados

La agroindustria emerge como uno de los pilares de este nuevo modelo. El cacao colombiano, por ejemplo, experimentó un incremento del 60% en sus exportaciones de grano, pasando de 10.200 toneladas en 2024 a más de 16.400 en 2025. Este crecimiento estuvo acompañado por una mayor exportación de derivados y productos de confitería.

Expansión en el Sector Avícola y Lácteo

  • El sector avícola incursionó en mercados internacionales inéditos para Colombia, incluyendo Japón, Cuba, Namibia y Emiratos Árabes Unidos.
  • El sector lácteo consolidó a Venezuela como su principal destino, concentrando el 66% de sus envíos, con Antioquia liderando la producción regional con el 56% del volumen departamental.
  • A nivel institucional, Colombia ha radicado ante la Unión Europea una solicitud para el reconocimiento de la harina de cacay como nuevo alimento, lo que, de ser aprobado, abriría un mercado de alto valor para este producto nativo.
  • En el cuatrienio, el país obtuvo 59 nuevas admisibilidades sanitarias y fitosanitarias, y sumó nueve destinos de exportación no minero-energética, abarcando desde Chad hasta Samoa Americana, ampliando significativamente la huella comercial del país.

Diversificación Industrial y Crecimiento del Empleo

El crecimiento no se limitó al sector agrícola. La industria automotriz también mostró un dinamismo notable. La planta Sofasa-Renault, por ejemplo, exportó 15.121 unidades del modelo Kwid en 2025, un aumento de 2,6 veces respecto al año anterior, generando 180 millones de dólares. La fabricación de vehículos en general creció un 27,8% en marzo de 2026.

El Sector Manufacturero como Motor de Empleo

El empleo en el sector manufacturero alcanzó en diciembre de 2025 los 2,9 millones de ocupados, la cifra más alta desde 2015 y un incremento del 21,5% en comparación con 2024, lo que desmiente la noción de un declive industrial en el país.

Transición Energética y Atracción de Inversión

La transición hacia la movilidad eléctrica ha presentado cifras sin precedentes. Actualmente, el país cuenta con 34.263 vehículos eléctricos matriculados, representando un crecimiento del 794% respecto al gobierno anterior, y 150.886 híbridos, un aumento del 537%. Colombia no solo consume, sino que también produce vehículos eléctricos biarticulados y exporta transformadores y materiales eléctricos a marcas internacionales.

La inversión extranjera directa (IED) también refleja esta transformación. Pasó de 33.848 millones de dólares a 46.039 millones entre los dos periodos de gobierno, un aumento del 36%. Es crucial señalar que la inversión no extractiva creció de 26.575 millones de dólares a 32.833 millones, dirigiéndose hacia manufactura, comercio y energía. La ministra Morales Rojas enfatizó que “no es solo más inversión, es mejor inversión, orientada a transformar la estructura económica y fortalecer la industria nacional”.

Contexto Socioeconómico Colombiano: Más allá de las Cifras

Este viraje en la política económica colombiana se enmarca en un contexto de búsqueda de una mayor autonomía productiva y reducción de la histórica dependencia del país de los ingresos minero-energéticos. Tradicionalmente, la economía cafetera, y posteriormente la petrolera y carbonera, han definido gran parte del PIB y las exportaciones colombianas. La apuesta actual por la diversificación, especialmente en la agroindustria y manufactura, busca mitigar la volatilidad de los precios internacionales de los commodities y construir una base económica más resiliente y equitativa. La promoción de la economía popular, con programas de encadenamientos productivos y apoyo a las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), subraya un compromiso con la inclusión social y el desarrollo territorial, buscando que el crecimiento económico llegue a las regiones y no solo se concentre en los grandes centros urbanos. Este enfoque es particularmente relevante para zonas como el Valle del Cauca y Antioquia, donde la producción manufacturera y agroindustrial tiene un peso significativo y puede ser un motor de desarrollo regional sostenible, atrayendo la inversión y generando empleo de valor.

Turismo y Economía Popular: Pilares de un Modelo Inclusivo

El sector turístico ha sido un impulsor clave. En el cuatrienio, Colombia recibió más de 23 millones de visitantes no residentes, un incremento del 123% frente al periodo anterior, generando aproximadamente 34.430 millones de dólares en divisas al cierre de 2025. Los principales mercados emisores son Estados Unidos (34,5%), Brasil (8,4%) y México (8,4%).

La economía popular, considerada la base del modelo, recibió un apoyo significativo:

  • Más de 47.000 personas participaron en programas de encadenamientos productivos, centros ZASCA, ferias y comercializadoras agroindustriales.
  • Bancóldex desembolsó más de 8,5 billones de pesos en créditos para más de 350.000 mipymes, con el 80% de los recursos dirigidos a regiones fuera de Bogotá.
  • En 2025, Colombia registró 1.805.564 empresas con matrícula mercantil activa, la cifra más alta en la historia del país.

La ministra Morales Rojas concluyó que, si bien Colombia no cambió radicalmente su modelo productivo en un solo ciclo, sí ha logrado una base más diversificada. El mantenimiento de este ritmo dependerá de la inversión privada sostenida en manufactura, agroindustria y turismo, sectores que, por primera vez en décadas, operan simultáneamente con una tracción real para posicionar a Colombia como un país competitivo, productivo y con capacidad de crecimiento sostenible.