A pocos días de la segunda vuelta presidencial que tendrá lugar el próximo 21 de junio, dos de las principales estructuras armadas ilegales de Colombia, el Ejército de Liberación Nacional (ELN) y el Clan del Golfo (AGC), han emitido comunicados anunciando medidas para no interferir en el desarrollo de la jornada electoral. Estas declaraciones buscan asegurar un ambiente de mayor tranquilidad para los votantes, aunque persisten las complejidades de la seguridad en diversas regiones del país.
ELN decreta cese al fuego unilateral por elecciones
La guerrilla del ELN, a través de su Dirección Nacional, informó sobre un cese al fuego unilateral que se extenderá desde las 00:00 horas del 20 de junio hasta las 00:00 horas del 23 de junio. La decisión, según el grupo insurgente, tiene como objetivo primordial garantizar el derecho al voto de la ciudadanía y reiterar su compromiso de no intervenir en el proceso electoral. El comunicado instruye a sus combatientes a:
- No realizar operaciones militares ofensivas contra las Fuerzas Armadas del Estado colombiano.
- No amenazar ni atentar contra candidatos políticos.
- No impedir ni forzar la participación de la población en los comicios.
Esta medida del ELN se produce en un momento en que el Gobierno Nacional mantiene diálogos activos con esta guerrilla, en el marco de la política de ‘Paz Total’, impulsada por el ejecutivo. Tales gestos de desescalada son observados con cautela por analistas y la sociedad civil, quienes esperan que estas promesas se traduzcan en una reducción real de la violencia en las áreas de influencia de la guerrilla, especialmente en zonas históricamente afectadas por su presencia.
Clan del Golfo reitera su postura de no interferencia
Por su parte, el Clan del Golfo, la organización criminal más grande del país, también se pronunció pocos días antes de la contienda electoral. Emitió un mensaje, esta vez en formato de video, en el que reafirman su postura de “absoluta no interferencia” en la segunda vuelta presidencial.
El grupo armado señaló que esta misma conducta se mantuvo durante la primera vuelta electoral, conforme a lo pactado en los acuerdos de Doha en diciembre pasado. Según el Clan del Golfo, sus estructuras permitieron el desarrollo normal de aquella jornada. El comunicado en video subraya:
- Reafirmación de la voluntad política de no interferir bajo ninguna circunstancia en el proceso democrático.
- Garantía de que la población civil puede tener la certeza de que sus unidades mantendrán una postura de absoluto respeto.
- Compromiso de respetar el derecho al voto y evitar acciones de terceros que alteren el orden público.
La Declaración del Clan del Golfo es particularmente relevante dado su control territorial en varias regiones estratégicas del país, incluyendo áreas del Pacífico colombiano y la Costa Caribe, donde su injerencia en procesos electorales ha sido históricamente un factor de preocupación para las autoridades.
Contexto de seguridad y Paz Total en Colombia
Los anuncios de ambos grupos armados se inscriben en un panorama de alta sensibilidad en torno a las garantías electorales en Colombia. Las autoridades nacionales y los organismos electorales han insistido en la existencia de condiciones para la realización de la segunda vuelta, aunque las preocupaciones persisten sobre la situación de seguridad en ciertas regiones. La ‘Paz Total’ del gobierno ha buscado abrir canales de diálogo con diversas estructuras armadas, incluyendo guerrillas como el ELN y grupos de crimen organizado como el Clan del Golfo, con resultados mixtos hasta la fecha.
La Paz Total y las dinámicas territoriales en el Suroccidente
En departamentos como el Valle del Cauca y Cauca, incluyendo ciudades como Cali y Popayán, la presencia de grupos armados ilegales, incluyendo elementos del ELN y disidentes de las FARC -con los cuales el Clan del Golfo ha sostenido enfrentamientos por control territorial- es una realidad constante. Estas regiones han sido históricamente puntos neurálgicos del conflicto debido a su valor estratégico para las economías ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal, así como por sus corredores hacia el Pacífico. La promesa de no interferencia electoral, si bien es un paso importante, no disipa por completo las complejidades de un conflicto multifacético que se manifiesta en extorsiones, desplazamientos y confrontaciones por el control de rutas y territorios. La influencia de estos grupos puede materializarse en presiones veladas o en la simple ausencia de seguridad estatal que permita a los ciudadanos ejercer su derecho al voto sin temores. La efectividad de estos ceses y declaraciones dependerá de su estricto cumplimiento y de la capacidad de las fuerzas del Estado para garantizar la seguridad en cada rincón del país.
Reacciones y expectativas
Las declaraciones de ELN y Clan del Golfo han sido recibidas con un optimismo cauteloso. Históricamente, las promesas de cese de hostilidades durante periodos electorales han sido parciales o no del todo cumplidas en algunas zonas, lo que ha generado desconfianza entre la población y las autoridades. La verificación y el monitoreo de estos compromisos serán cruciales para evaluar su impacto real en la jornada democrática. La comunidad internacional y diversos organismos defensores de derechos humanos también se encuentran vigilantes ante la garantía de unas elecciones libres de coacción y violencia.
Comentarios recientes