Luis Alberto Villota Rodríguez, conocido como alias ‘Tito’, líder de la estructura ilegal Comuneros del Sur y designado como gestor de paz por el gobierno de Gustavo Petro, se fugó de las autoridades la noche del pasado viernes 5 de junio. El incidente ocurrió en una clínica de Pasto, Nariño, mientras asistía a una cita médica, según confirmó el Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario (INPEC).
El rescate de alias ‘Tito’ en Pasto
Los hechos se precipitaron alrededor de las 9:30 de la noche. Alias ‘Tito’ había sido trasladado a la Clínica Nuestra Señora de Fátima para recibir atención médica. En ese momento, un grupo de hombres «fuertemente armados» irrumpió en el centro asistencial. Su acción fue rápida y contundente: despojaron de sus armas al guardia de seguridad de la clínica y al funcionario del INPEC encargado de la custodia del gestor de paz.
Según el reporte del INPEC, la operación se ejecutó bajo la «modalidad de rescate», lo que sugiere una acción planificada y coordinada para liberar a Villota Rodríguez. Inmediatamente después del incidente, las autoridades desplegaron un operativo conjunto con la Policía Nacional en un intento por localizar a alias ‘Tito’. Su fuga representa un revés significativo para los esfuerzos de paz y para la credibilidad de los protocolos de seguridad en el traslado de personas privadas de la libertad.
Perfil de alias ‘Tito’: del ELN a gestor de paz
Luis Alberto Villota Rodríguez no es una figura desconocida para los organismos de seguridad. Su trayectoria incluye un pasado como miembro del Ejército de Liberación Nacional (ELN), donde, según fuentes de la fuerza pública, ocupó un importante rol de mando dentro de la estructura Jaime Toño Obando. Posteriormente, se incorporó a Comuneros del Sur, una disidencia del ELN que opera en Nariño.
Comuneros del Sur, una estructura formada en 1992 y originalmente vinculada al ELN en la región de Los Abades (Nariño), se desvinculó de la guerrilla en 2024 para entablar un diálogo de paz con el gobierno de Gustavo Petro. En este contexto, alias ‘Tito’ fue nombrado gestor de paz mediante la resolución 043, emitida el 6 de febrero de 2026. Esta designación es parte de la estrategia gubernamental de “Paz Total”, que busca dialogar con diversos grupos armados al margen de la ley con el fin de desescalar el conflicto.
La Paz Total en Nariño: un contexto complejo
La región de Nariño, ubicada en el suroccidente colombiano, ha sido históricamente un escenario de alta complejidad debido a la presencia de múltiples grupos armados ilegales, así como por ser un corredor estratégico para actividades ilícitas como el narcotráfico y la minería ilegal. La geografía diversa, que incluye costas en el Pacífico y zonas montañosas, facilita la operación de estas estructuras y la dificulta el control estatal efectivo.
La política de “Paz Total” del gobierno actual ha generado un debate intenso, especialmente en regiones como Nariño. Si bien busca reducir la violencia y ofrecer caminos de reinserción, la designación de figuras con historiales delictivos como gestores de paz ha sido objeto de críticas y escrutinio. La fuga de alias ‘Tito’ pone en entredicho no solo la seguridad de estos procesos, sino también la solidez de las investigaciones y los antecedentes de quienes acceden a estos beneficios.
Cargos y antecedentes de alias ‘Tito’
Apenas una semana después de su nombramiento como gestor de paz, el 12 de febrero, alias ‘Tito’ fue capturado. Se le imputaron cargos graves, incluyendo secuestro, abuso, tortura y el asesinato de la lideresa juvenil Jenith Andrea Rodríguez, de 17 años, en el corregimiento de Madrigal, zona rural de Policarpa (Nariño). Contra él pesaba también una circular azul de Interpol, lo que subraya la gravedad de sus presuntos crímenes y su reconocimiento a nivel internacional.
Un juez de control de garantías ordenó su detención preventiva, y el 26 de febrero fue trasladado a la Cárcel y Penitenciaría de Media Seguridad de Pasto. Desde allí fue llevado a la cita médica en la que se produjo su fuga, lo que ahora desencadena una búsqueda intensa por parte de las autoridades y plantea serios interrogantes sobre la efectividad de los controles y custodias.
Implicaciones y desafíos para la seguridad
- La fuga de alias ‘Tito’ evidencia falencias graves en los protocolos de seguridad del INPEC.
- Socava la confianza pública en los procesos de paz y en la capacidad del Estado para garantizar la custodia de individuos peligrosos.
- Podría generar un aumento de la actividad delincuencial de Comuneros del Sur en Nariño, al quedar su cabecilla en libertad.
- Exige una revisión exhaustiva de los criterios para la designación de gestores de paz y de las medidas de seguridad asociadas.
Este incidente no solo representa un fracaso operativo, sino que también reaviva el debate sobre la estrategia de ‘Paz Total’ y la gestión de la seguridad en regiones azotadas por la violencia histórica y la presencia de grupos armados reorganizados.
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