La bebida ancestral del viche, pilar de la herencia cultural afrocolombiana, ha alcanzado un hito significativo en su trayecto hacia la formalización y el reconocimiento. El Instituto Nacional de Vigilancia de Medicamentos y Alimentos (Invima) ha emitido el Registro Sanitario Especial en la categoría Artesanal Étnica (AE) número 100, consolidando los esfuerzos por dignificar y proteger esta tradición.
El centésimo registro fue otorgado a Luz Elena Cabezas Angulo, maestra vichera del municipio de Barbacoas, Nariño. Este logro no solo representa un número, sino la materialización de un proceso de acompañamiento interinstitucional que busca blindar la producción, la comercialización y, sobre todo, el conocimiento ancestral asociado con el viche.
El Viche: Historia, Cultura y Resistencia en el Pacífico
El viche es más que un destilado de caña de azúcar; es una expresión viva de la identidad cultural de las comunidades afrodescendientes que habitan las zonas costeras de Chocó, Valle del Cauca, Cauca y Nariño. Durante décadas, su elaboración se desenvolvió en la clandestinidad, marginada por el monopolio estatal sobre los licores y la ausencia de un marco legal específico que reconociera su particularidad y arraigo cultural.
Este contexto histórico de informalidad, impulsado por políticas que no distinguían entre la producción artesanal étnica y la industrial de licores, obligó a las comunidades a mantener viva su tradición en la sombra, a pesar de su profundo significado en ritos, celebraciones y la vida cotidiana. La reciente legislación y el trabajo conjunto de instituciones públicas y privadas han marcado un punto de inflexión, permitiendo que el viche emerja de la sombra y se posicione como un producto con identidad de origen, tanto en el ámbito nacional como internacional.
Instituciones Clave en la Formalización
El proceso de reconocimiento y formalización del viche ha sido el resultado de una articulación estratégica entre diversas entidades. La Vicepresidencia de la República, el Ministerio de las Culturas, las Artes y los Saberes, y el Centro de Estudios Afrodiaspóricos (CEAF) de la Universidad ICESI, han jugado roles fundamentales. Estas instituciones han brindado el respaldo necesario para fortalecer los procesos de producción y comercialización, empoderando a las comunidades portadoras de esta tradición milenaria.
La presencia activa de estas entidades subraya el compromiso del Estado y la academia en la salvaguarda del patrimonio cultural inmaterial. El objetivo central es asegurar que las comunidades mantengan el control sobre su producción y que los beneficios económicos de la formalización redunden directamente en su bienestar y el de sus territorios.
Distribución Geográfica y Acciones del Invima
Con la expedición de este registro número 100, el Invima ha totalizado 103 Registros Sanitarios Especiales Artesanales Étnicos para la producción de viche en Colombia. La distribución de estos registros refleja la concentración geográfica de la tradición vichera:
- Cauca: 46 registros
- Chocó: 31 registros
- Valle del Cauca: 15 registros
- Nariño: 11 registros
Estos datos demuestran una cobertura significativa en los cuatro departamentos costeros del Pacífico colombiano, evidenciando el éxito en la penetración de las políticas de formalización en las zonas donde el viche tiene sus raíces más profundas.
El Rol del Invima en la Protección del Viche
Para el Invima, la expedición de estos registros trasciende el mero acto administrativo. Representa un fortalecimiento de la producción artesanal, facilitando la comercialización del viche bajo estándares de calidad y seguridad. Más allá de lo comercial, esta iniciativa contribuye directamente a preservar los conocimientos ancestrales que han sido custodiados y transmitidos de generación en generación por las comunidades productoras.
La entidad ha reafirmado su compromiso de continuar ofreciendo acompañamiento técnico y sanitario a los productores artesanales étnicos del Pacífico. Esta labor es crucial no solo para proteger la salud pública al garantizar la inocuidad de los productos, sino también para fortalecer las economías locales que dependen en gran medida de esta actividad ancestral. Finalmente, el Invima reconoce su rol en la contribución a la preservación del patrimonio cultural de las comunidades afrodescendientes, un componente irrenunciable de la identidad colombiana.
Contexto Socioeconómico del Pacífico Colombiano
El Pacífico colombiano, cuna del viche, es una región de riqueza natural y cultural inmensa, pero también históricamente marcada por la marginalidad y la violencia. Las comunidades afrocolombianas que lo habitan han enfrentado desafíos persistentes relacionados con la poca presencia estatal, la infraestructura deficiente, la economía informal y la afectación por el conflicto armado y las economías ilícitas. En este panorama, iniciativas como la formalización del viche adquieren una relevancia crucial. Proporcionan herramientas para el desarrollo económico local sostenible, la creación de cadenas de valor justas y el empoderamiento comunitario. La legalización del viche no solo resguarda un patrimonio cultural; abre puertas a mercados formales, genera ingresos legítimos y refuerza la autonomía de comunidades que, por mucho tiempo, han subsistido al margen de la economía principal del país. Es un paso hacia la reparación histórica y el reconocimiento de su aporte invaluable a la nación.
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