Colombia enfrenta un periodo de creciente vigilancia sobre su sistema energético, en particular la estabilidad de su principal fuente de electricidad: las centrales hidroeléctricas. Los niveles de los embalses han experimentado un descenso progresivo en las últimas semanas, coincidiendo con el fortalecimiento del fenómeno de El Niño. Esta situación proyecta una presión significativa sobre la capacidad de generación eléctrica del país durante los próximos meses.
El panorama actual de los embalses colombianos
Según reportes de XM, administrador del mercado de energía mayorista en Colombia, a mediados de agosto, los embalses que integran el Sistema Interconectado Nacional (SIN) se ubicaron alrededor del 77,85 % de su volumen útil. Esta cifra es relevante, considerando que la generación hidroeléctrica constituye la columna vertebral del suministro eléctrico nacional.
La preocupación se acentúa al observar la tendencia de los aportes hídricos, los cuales han estado consistentemente por debajo de los promedios históricos. Al cierre de julio, los embalses registraban un 79,99 % de su capacidad, y los ingresos de agua dulce sumaban ya cuatro meses consecutivos por debajo de la media histórica, una clara señal de la incipiente sequía asociada a El Niño.
Fortalecimiento de El Niño y sus proyecciones
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) ha confirmado que las condiciones de El Niño continúan intensificándose. La probabilidad de que este fenómeno persista es superior al 90 % y se extendería hasta el primer trimestre de 2027. Este pronóstico extiende el horizonte de alerta para el sector energético y otras áreas sensibles al clima.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →Un aspecto crítico de la actualización del 13 de agosto del Ideam es la probabilidad del 69 % de que El Niño alcance una intensidad «muy fuerte» entre octubre y diciembre de 2026. De materializarse, este escenario podría convertirlo en uno de los episodios más intensos registrados desde 1950, lo que implicaría un impacto considerablemente mayor en los regímenes de lluvia y, consecuentemente, en los niveles de los embalses.
El escenario climático anticipado contempla, además, lluvias por debajo de lo normal en diversas regiones del país durante el segundo semestre. Este déficit hídrico tiene repercusiones directas en la disponibilidad de agua para la generación de energía.
Impacto en la generación eléctrica y el mercado energético
La dependencia de Colombia de la energía hidroeléctrica hace que la disminución de las precipitaciones y el descenso del nivel de los embalses reduzcan la disponibilidad de agua para las turbinas. En tal circunstancia, el sistema se ve obligado a incrementar la participación de las centrales térmicas, que operan con combustibles como gas, carbón y derivados del petróleo.
Esta dinámica ya se ha manifestado en el comportamiento del mercado energético. Un análisis de XM, citado por Analdex, indicó que en mayo la demanda de energía aumentó un 8,75 % en comparación con el mismo mes del año anterior. Simultáneamente, los aportes hídricos solo alcanzaron el 76,5 % de su promedio histórico, mientras que la generación térmica experimentó un incremento del 39 % respecto a abril, evidenciando una mayor activación de estas plantas para suplir el déficit hidroeléctrico.
El dilema de la transición energética en medio de la sequía
Colombia ha estado inmersa en discusiones sobre la transición energética, buscando reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, la actual coyuntura de El Niño subraya la complejidad de esta transición. Si bien el país se ha esforzado por diversificar su matriz, la necesidad de recurrir a las plantas térmicas para garantizar el suministro eléctrico en periodos de sequía expone las vulnerabilidades y la importancia de un plan robusto y diversificado.
La capacidad de las plantas térmicas para compensar la falta de energía hidroeléctrica es un factor de mitigación importante. No obstante, una dependencia prolongada de estas centrales conlleva costos operacionales más altos y mayores emisiones de gases de efecto invernadero, lo que representa un desafío tanto económico como ambiental para el país.
Prevención y desafíos a futuro
La disminución de los embalses y el fortalecimiento de El Niño no implican automáticamente la ocurrencia de apagones en Colombia. El sistema cuenta con la generación térmica y otras fuentes de respaldo para atender la demanda. La preocupación principal de los operadores radica en que un periodo prolongado y severo de sequía obligaría a utilizar estas plantas con una intensidad y duración que podrían comprometer la sostenibilidad del suministro y sus costos.
Factores clave durante los próximos meses serán:
- El comportamiento de las lluvias.
- La evolución de los niveles de los embalses.
- La demanda nacional de electricidad.
- La disponibilidad y los costos de los combustibles para las centrales térmicas.
La vigilancia constante de estas variables y la implementación de medidas preventivas serán cruciales para determinar la fortaleza de la presión sobre la generación de energía en Colombia y para asegurar la estabilidad del servicio eléctrico en el país.
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