Colombia enfrenta un serio cuestionamiento a la seguridad de sus sistemas penitenciarios y de custodios, tras revelarse la doble fuga de Dago Alberto Martínez Méndez, alias ‘El Mexicano’ o ‘El Negro Dago’, un capo con solicitud de extradición. Martínez Méndez logró evadir a las autoridades en dos ocasiones distintas en menos de un año: de la cárcel La Picota en Bogotá y, más recientemente, de las instalaciones de la Sijín en Medellín.
Cronología de una doble evasión
La primera fuga de Dago Alberto Martínez Méndez tuvo lugar el 18 de marzo de 2023, cuando aún era un procesado por el delito de concierto para delinquir agravado. Martínez Méndez, quien ya enfrentaba una solicitud de extradición por parte de Estados Unidos, logró burlar la seguridad de la Cárcel La Picota, un centro penitenciario de máxima seguridad en la capital colombiana. Este hecho, de por sí grave, desató una investigación y puso en evidencia falencias estructurales en el control de internos con perfiles de alto riesgo.
Tras meses de búsqueda, Martínez Méndez fue recapturado el 28 de diciembre de 2023 en el sector de El Poblado, en Medellín. Su detención se produjo por hombres de la Sijín, quienes lo trasladaron a sus instalaciones para los trámites judiciales correspondientes. Sin embargo, la historia se repitió solo unas horas después. Según el informe de las autoridades, el capo logró escaparse nuevamente de las celdas de la Sijín, dejando atónitos a los investigadores y a la opinión pública.
Detalles de la primera fuga: La Picota
La evasión de La Picota, uno de los centros penitenciarios más grandes del país, ocurrió en circunstancias aún no completamente esclarecidas. Información obtenida por la Fiscalía General de la Nación sugiere la posible complicidad de personal penitenciario. Se ha imputado al custodio José Daniel Yunda Fajardo por el delito de favorecimiento de fuga agravado y se ha vinculado al inspector Édgar Melo Forero, quien habría falsificado documentos para justificar la ausencia del recluso.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →La investigación preliminar indica que se habrían utilizado rutas internas y logísticas complejas para facilitar la salida de Martínez Méndez de un recinto que, en teoría, debería ser inexpugnable para un prisionero de su categoría.
La reincidencia: fuga de la Sijín en Medellín
La segunda fuga, ocurrida en las dependencias de la Sijín en Medellín, ha generado aún mayor preocupación. La recaptura de un fugitivo de alta peligrosidad debería haberse manejado bajo protocolos de seguridad extremadamente rigurosos. No obstante, Martínez Méndez, tras ser aprehendido, logró escapar de las celdas de la Sijín en el barrio Aranjuez. Este incidente particular sugiere una posible negligencia en la cadena de custodia o, incluso, la complicidad de otros actores.
Fuentes cercanas a la investigación señalan que al menos cuatro agentes de la Policía Nacional de la seccional de Tránsito de Medellín están siendo investigados por su presunta participación en esta segunda evasión. Se estudia si hubo omisiones en el seguimiento o si se activaron contactos externos para facilitar la salida del capo.
Contexto: la inestabilidad en el sistema penitenciario colombiano
Estas recurrentes fugas, especialmente la protagonizada por alias ‘El Negro Dago’, no son hechos aislados y reflejan una problemática estructural dentro del sistema penitenciario y carcelario colombiano, así como en los procedimientos de custodia judicial. Históricamente, Colombia ha lidiado con desafíos significativos en el control de la criminalidad organizada y el narcotráfico, cuya influencia y capacidad corruptiva a menudo trascienden las barreras de seguridad institucionales.
El fenómeno de la ‘puerta giratoria’ —delincuentes que entran y salen recurrentemente de prisión— es una constante preocupación. Casos como el de Martínez Méndez exponen la permeabilidad de las instituciones y la persistencia de redes de corrupción que facilitan la impunidad. La solicitud de extradición por parte de Estados Unidos añade una capa de complejidad, dado el interés de autoridades internacionales en asegurar que estos individuos rindan cuentas. La ineficacia en la custodia de extraditables no solo socava la justicia nacional, sino que también pone en entredicho la cooperación judicial con otros países.
Medidas y consecuencias
Ante la gravedad de los hechos, las autoridades han iniciado investigaciones exhaustivas en ambos casos. Las principales líneas de acción son:
- Investigación interna: La Policía Nacional y el Inpec (Instituto Nacional Penitenciario y Carcelario) han abierto procesos disciplinarios para determinar responsabilidades dentro de sus filas.
- Judicialización: La Fiscalía General de la Nación ha reiterado su compromiso con la judicialización de los implicados, tanto por favorecimiento de fuga como por omisión en el deber.
- Refuerzo de protocolos: Se espera que estos incidentes conduzcan a una revisión y endurecimiento de los protocolos de seguridad para la custodia de reclusos de alto perfil, especialmente aquellos con órdenes de extradición.
La doble fuga de Dago Alberto Martínez Méndez representa un desafío directo a la credibilidad del estado colombiano en su lucha contra el crimen organizado. La capacidad de un capo para evadir la justicia en dos ocasiones distintas en tan poco tiempo, y de dos instituciones diferentes, subraya la urgencia de reformas profundas y de una depuración en los entes encargados de la seguridad y la custodia.
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