La Fiscalía General de la Nación asestó un golpe significativo contra la criminalidad organizada en el nororiente colombiano al desarticular la banda conocida como ‘Polisombras’. Este grupo delictivo, dedicado al robo de aceite de palma, operaba con un esquema sofisticado que le permitió hurtar cargamentos avaluados en más de 1.000 millones de pesos en los departamentos de Santander y Norte de Santander. Siete de sus presuntos integrantes fueron capturados en una operación coordinada que incluyó allanamientos en varias localidades.

Modus operandi: Interceptación y secuestro exprés

La investigación de la Fiscalía reveló que ‘Polisombras’ empleaba un método bien definido para ejecutar los robos. La banda interceptaba vehículos cisterna que transportaban aceite de palma en puntos estratégicos de las carreteras, principalmente en La Lizama (Santander), Río de Oro y San Alberto (Cesar), y Ocaña (Norte de Santander). Los criminales estacionaban automóviles sobre la vía para obligar a los camiones a detener su marcha.

Una vez los conductores se veían forzados a parar, eran intimidados y despojados del control de los vehículos. La operación incluía la retención de los choferes durante varias horas, tiempo que los delincuentes aprovechaban para sustraer la carga de aceite. Posteriormente, el producto era comercializado de manera ilegal, principalmente en la región del Catatumbo, donde la presencia de economías ilícitas facilita este tipo de transacciones.

Entre 2023 y 2025, la Fiscalía documentó al menos nueve eventos delictivos atribuidos a ‘Polisombras’, lo que generó pérdidas superiores a los mil millones de pesos para las empresas afectadas y la cadena productiva del aceite de palma, un renglón crucial para la economía agraria de la región.

Capturas y hallazgos en la operación

Las capturas de los siete presuntos miembros de ‘Polisombras’ se concretaron gracias a diligencias de allanamiento y registro realizadas en:

  • San Alberto (Cesar)
  • Aguachica (Cesar)
  • Ocaña (Norte de Santander)
  • La Lizama (Santander)

Durante los operativos, las autoridades incautaron una serie de elementos que evidencian la logística y capacidad operativa del grupo:

  • Un arma traumática
  • 600 galones de ACPM
  • 19 toneladas de aceite de palma (adicional a una tonelada previamente identificada)
  • 13 motobombas
  • Tres plantas eléctricas
  • 42 recipientes para almacenamiento de líquidos
  • Múltiples mangueras
  • Un tractocamión

Los detenidos fueron identificados como Jesion Alexander Mantilla, Miguel José León García, Johan Leonardo Ríos León, Ricardo Reyes Riaño, Carlos Martín Pinzón Ibáñez, Amyn Alberto Escobar Gutiérrez y Maikol Stiven Santiago Ríos.

Imputación de cargos y situación judicial

La Fiscalía Seccional Norte de Santander imputó a los capturados, según su grado de participación, los siguientes delitos:

  • Concierto para delinquir
  • Hurto calificado
  • Receptación
  • Secuestro simple

Como resultado de las audiencias, seis de los siete detenidos fueron enviados a prisión, mientras que la situación judicial del séptimo miembro no ha sido detallada, pero las implicaciones de los cargos sugieren la gravedad de su participación en la estructura criminal.

Contexto regional: El Catatumbo y la economía del aceite de palma

Desafíos persistentes en una zona estratégica

La región del Catatumbo, epicentro de parte de las operaciones de ‘Polisombras’, es una de las zonas más complejas de Colombia. Históricamente, ha sido un corredor estratégico para grupos armados ilegales y economías ilícitas debido a su ubicación fronteriza con Venezuela y su particular geografía que dificulta el control estatal. Aunque la economía del aceite de palma representa una oportunidad de desarrollo lícito y una alternativa a los cultivos de uso ilícito, la piratería terrestre y el hurto de sus productos agrícolas son un reflejo de las dinámicas de inseguridad que persisten.

Este tipo de robos no solo genera pérdidas económicas directas a los productores y transportistas, sino que también desincentiva la inversión en un sector que es clave para la formalización y el desarrollo rural. La presencia de este tipo de bandas, que secuestran conductores y se apropian de mercancías, subraya la necesidad de una estrategia de seguridad integral que aborde tanto la delincuencia común organizada como las estructuras más arraigadas que se nutren de la inestabilidad en la región.

La desarticulación de ‘Polisombras’ es un indicio del esfuerzo de las autoridades por combatir estas redes. Sin embargo, la persistencia de focos de informalidad y la facilidad para comercializar productos robados en ciertos mercados, así como la porosidad de la frontera, continúan planteando retos significativos para la seguridad y la estabilidad económica del Catatumbo y sus zonas aledañas en Santander y Cesar, donde la palma de aceite es un emblema de la agricultura local.