A escasos días de la segunda vuelta presidencial que definirá el futuro político de Colombia, la Defensoría del Pueblo ha emitido una contundente alerta. La entidad ha señalado un deterioro “crítico” en el ambiente político del país, caracterizado por la confrontación, la desinformación y la estigmatización entre las campañas de los candidatos Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella. Esta advertencia surge del tercer informe de seguimiento al “Compromiso por un proceso electoral libre y en paz en Colombia”, una iniciativa liderada por la propia Defensoría y apoyada por diversas organizaciones nacionales e internacionales.

El informe subraya que el nivel de cumplimiento de los principios democráticos por parte de las candidaturas apenas alcanza un alarmante 23,3%. Este dato, calificado por la Defensoría como de nivel crítico, pone en evidencia la fragilidad del debate electoral en su etapa más decisiva. La Defensora del Pueblo, Iris Marín, a través de su cuenta de X, ha hecho un llamado directo a ambos contendientes, instándolos a un debate de ideas, respetuoso y decente, afirmando que el país merece un proceso electoral que honre los valores democráticos.

Análisis del Deterioro del Debate y la Desinformación

El estudio de la Defensoría abarcó un total de 1.369 registros, que incluyeron publicaciones en redes sociales, declaraciones públicas y noticias vinculadas a los dos aspirantes presidenciales, recopiladas entre el 31 de mayo y el 7 de junio. Este análisis detallado reveló la persistencia de:

  • Altos niveles de confrontación discursiva.
  • Cuestionamientos a las instituciones democráticas.
  • Narrativas polarizantes que exacerban las divisiones.
  • Difusión de información falsa o engañosa.

Uno de los hallazgos más preocupantes residió en el ámbito de la verificación de la información. El punto seis del compromiso, enfocado específicamente en combatir contenidos falsos o engañosos, registró un cumplimiento del cero por ciento. Esto significa que la Defensoría no identificó ninguna acción proactiva o efectiva por parte de las campañas para contrarrestar la desinformación. Se documentaron 13 hechos relacionados con información sin verificación o engañosa, con una de las candidaturas acumulando 12 de estos incumplimientos, evidenciando una disparidad en la magnitud del problema.

Lenguaje en la contienda y sus implicaciones

La Defensoría también expresó preocupación por el deterioro del lenguaje político empleado. El informe revela que el apartado relacionado con el uso de un lenguaje constructivo y la eliminación de la estigmatización alcanzó un cumplimiento de tan solo 16,7%. Este bajo porcentaje indica que las descalificaciones y los discursos que transforman al adversario político en un enemigo son prácticas recurrentes, profundizando la polarización y menoscabando el diálogo democrático.

La Defensora Iris Marín, aunque reconoció que el nivel de preocupación no es idéntico para ambas campañas, enfatizó que ambas enfrentan desafíos importantes en esta recta final. Su mensaje en redes sociales, «¿Qué tal un debate de ideas, respetuoso y decente? El país que quieren gobernar se lo merece», encapsula la esencia del llamado de la Defensoría.

Contexto político en Colombia: Una contienda polarizada

La actual contienda electoral en Colombia, con la polarización entre Iván Cepeda y Abelardo De La Espriella, no es un fenómeno aislado, sino que se inscribe en un patrón histórico de fuertes divisiones ideológicas que han caracterizado la política nacional durante décadas. Desde los conflictos bipartidistas del siglo XX hasta los actuales debates sobre el modelo económico, la paz y la justicia social, el país ha experimentado periodos de alta tensión. La irrupción de nuevas fuerzas políticas y la creciente influencia de las redes sociales han intensificado la virulencia del debate, haciendo que las campañas se concentren en la descalificación del otro, más que en la presentación programática de ideas. Este contexto, sumado a un historial de violencia política, hace que el llamado de la Defensoría no sea una mera formalidad, sino una advertencia crucial sobre la convivencia democrática y la necesidad de proteger las instituciones y la propia paz social en el país.

Marín advirtió que la actual conversación pública está alcanzando niveles de hostilidad y confrontación que podrían poner en riesgo la convivencia democrática. “No estamos en una guerra. Son elecciones, es democracia”, declaró, insistiendo en que las diferencias políticas deben resolverse mediante el diálogo, el respeto y el apego a las instituciones.

Recomendaciones para una recta final democrática

Ante este panorama, la Defensoría del Pueblo reitera su llamado urgente a las candidaturas para que actúen con responsabilidad democrática. Esto implica proteger la vida, abandonar cualquier forma de estigmatización y, fundamentalmente, respetar los resultados electorales. La entidad subraya que el acatamiento de las reglas democráticas es fundamental para mantener la confianza ciudadana y asegurar una transición pacífica de poder tras los comicios del próximo domingo.

La integridad del proceso electoral, la legitimidad de sus resultados y la estabilidad de la nación dependen en gran medida de que los actores políticos demuestren un compromiso genuino con los principios democráticos.