Tumaco, Nariño y San Lorenzo, Esmeraldas. En un esfuerzo coordinado para contener la creciente amenaza del crimen organizado transnacional, los ministros de Defensa y altos mandos militares de Colombia, Ecuador y Estados Unidos han intensificado las discusiones para establecer una base militar binacional. Los encuentros recientes, celebrados en puntos estratégicos de la frontera como Tumaco, Nariño (Colombia) y San Lorenzo, Esmeraldas (Ecuador), marcan un giro significativo en la estrategia de seguridad regional, buscando una respuesta más integrada a las economías ilícitas.
La iniciativa, que aún no define ubicación o fecha de inicio, tiene como objetivo principal la consolidación de la cooperación militar frente al narcotráfico, la minería ilegal y otras actividades delictivas que asolan la zona de frontera. Este plan, reportado inicialmente por el diario ecuatoriano El Expreso, apunta a una nueva fase de colaboración que va más allá del intercambio de inteligencia, buscando una capacidad operativa conjunta.
La cumbre trilateral y sus protagonistas
La serie de reuniones contó con la participación destacada del general Francis L. Donovan, comandante del Comando Sur de Estados Unidos. Por Colombia, asistieron el ministro de Defensa, Jorge Eduardo Mora, y el comandante general de las Fuerzas Militares, mayor general Erick Rodríguez Aparicio. La delegación ecuatoriana estuvo encabezada por el ministro de Defensa, Gian Carlo Loffredo, y el jefe del Comando Conjunto de las Fuerzas Armadas, general Henry Delgado Salvador. También estuvo presente el mayor general Kevin J. Jarrard, comandante de la Fuerza de Tarea Conjunta para el Hemisferio Occidental de Estados Unidos.
Los temas centrales de la agenda incluyeron:
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →- Intercambio de inteligencia.
- Operaciones coordinadas.
- Apoyo logístico mutuo.
- La eventual instalación de una base militar binacional.
Estas conversaciones no son un evento aislado, sino la culminación de acercamientos previos. Durante los ejercicios militares Panamax 2026, realizados en Panamá en agosto, los ministros de Defensa de Colombia y Ecuador ya habían acordado avanzar en operaciones conjuntas con el apoyo estratégico y logístico de Estados Unidos.
Contexto regional: La urgencia de la seguridad fronteriza
La frontera entre Colombia y Ecuador, particularmente en las regiones de Nariño y Putumayo por el lado colombiano, y Esmeraldas, Carchi y Sucumbíos por el lado ecuatoriano, ha sido históricamente un corredor estratégico para el narcotráfico y otras economías ilegales. La presencia de grupos armados como disidencias de las Farc (Frente Carolina Ramírez, Frente Raúl Reyes, Frente Óliver Sinisterra, Frente Iván Ríos, Comuneros del Sur), el ELN, y organizaciones como Comandos de Frontera (liderado por alias Araña) y la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, sumado a las bandas ecuatorianas Los Lobos y Los Choneros, ha creado un complejo entramado de violencia y control territorial.
En el suroccidente colombiano, zonas como Nariño y Putumayo padecen de una persistente conflictividad, marcada por la disputa de rutas de cocaína hacia el Pacífico y el control de la minería ilegal. La debilidad institucional y la geografía compleja han permitido la consolidación de estos grupos, que aprovechan la permeabilidad de la frontera para evadir la acción de la fuerza pública. La implementación de una estrategia como la propuesta busca precisamente cerrar esos «vacíos operativos» que los criminales utilizan para moverse entre jurisdicciones sin mayores impedimentos.
«El Tridente de la Seguridad»: Una nueva fase de cooperación
El ministro Loffredo ha calificado el esquema en construcción como inédito, pues busca combinar inteligencia, apoyo logístico, infraestructura y movilización de fuerzas para una acción coordinada en zonas críticas. Esta iniciativa se enmarca en la ‘Coalición de las Américas’ o ‘Escudo de las Américas’, impulsada por Estados Unidos para combatir el narcotráfico y el crimen organizado transnacional. Colombia, que recientemente se incorporó a esta coalición, muestra un cambio de postura bajo la administración del presidente Abelardo de la Espriella, facilitando una mayor cercanía con Washington en materia de seguridad regional.
El general Donovan ha enfatizado que el objetivo es «cambiar las reglas del juego» persiguiendo a los líderes de las organizaciones criminales, desmantelando sus redes logísticas y evitando que encuentren refugio seguro al otro lado de la frontera. La cooperación se enfocará en desarticular la logística transfronteriza que permite el tráfico de drogas, armas y oro ilícito.
La posibilidad de una infraestructura binacional es uno de los componentes de mayor alcance en estas discusiones. Si bien no hay una decisión oficial ni un cronograma establecido, la idea es superar las limitaciones jurisdiccionales que enfrentan las autoridades, permitiendo que las operaciones sigan los movimientos de los criminales más allá de las líneas divisorias nacionales. Tumaco, por su ubicación estratégica en la costa Pacífica colombiana y su importancia para las rutas del narcotráfico, ha sido un epicentro clave de estas conversaciones.
Las autoridades ecuatorianas han bautizado esta nueva articulación como el “Tridente de la Seguridad”, una fórmula que busca integrar las capacidades de los tres países para compartir información, anticipar amenazas, coordinar operaciones y cerrar las rutas utilizadas por los grupos ilegales.
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