Colombia atraviesa una compleja situación ambiental debido a la persistencia de incendios forestales, con doce focos activos reportados por la Unidad Nacional para la Gestión del Riesgo de Desastres (UNGRD) hasta el 24 de agosto. Estos eventos se concentran principalmente en los departamentos de Tolima, Huila y Caldas, en medio de la segunda temporada de sequía y la inminente intensificación del fenómeno de El Niño.
La UNGRD mantiene un monitoreo constante sobre quince zonas, de las cuales doce aún presentan actividad incendiaria. Las tres restantes, aunque ya controladas, se encuentran bajo vigilancia para prevenir reactivaciones. La extensión total afectada por estos siniestros asciende a 276 hectáreas, generando preocupación en las autoridades y comunidades locales.
Epicentro de la emergencia: El Tolima
El departamento del Tolima es, con diferencia, la zona más impactada por esta ola de incendios. Prácticamente la totalidad de los focos activos se localizan en este territorio, abarcando diversas zonas rurales. Los municipios afectados incluyen:
- Suárez
- San Luis
- Armero
- Guamo
- Ambalema
- Ataco
- Líbano
Un caso de particular preocupación se registra en Coello, donde tres frentes de incendio —Potrerillo, Chaguala Afuera y Chaguala Adentro— arden simultáneamente, exigiendo un despliegue operativo considerable. La superficie consumida en Tolima ya supera el doble del tamaño urbano de Ibagué, la capital departamental.
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Aunque en menor medida, otros departamentos también lidian con el fuego:
- Huila: Un incendio activo en la vereda El Socorro, del municipio de Pital.
- Caldas: Una hacienda en la vereda Talleres, en La Dorada, es el punto afectado.
Adicionalmente, la UNGRD ha logrado controlar y extinguir otros tres incendios en los últimos días, ubicados en Policarpa (Nariño), Venadillo (Tolima) y Bojacá (Cundinamarca), este último en un antiguo botadero en límites con Mosquera.
Respuesta operativa y despliegue de recursos
La respuesta a esta emergencia ha sido contundente. En la última semana, la UNGRD reporta la liquidación de 84 incendios. Si bien la mayoría se sofoca en pocos días, la constante aparición de nuevos focos exige la permanencia de brigadas en el terreno. La estrategia de combate combina acciones aéreas y terrestres.
Medios aéreos y terrestres
- Operaciones aéreas: Aviones cisterna AT-802 y helicópteros UH-60 y MI-17 operan sobre el Tolima. Un helicóptero HUEY de la Fuerza Aérea se ha dispuesto específicamente para las zonas de Coello y Suárez. Se han realizado descargas de agua, incluyendo operaciones nocturnas en puntos críticos como Armero y Coello.
- Brigadas terrestres: Decenas de brigadas de bomberos de Bogotá, Valle del Cauca, Huila, Boyacá y Antioquia, junto a brigadas forestales y unidades de la Defensa Civil, trabajan incansablemente.
Para coordinar este vasto despliegue, desde el 21 de agosto opera un puesto de mando unificado en Espinal, encargado de optimizar la distribución de personal y recursos según la evolución de la emergencia.
El impacto del fenómeno de El Niño
Esta recurrente ola de incendios se inscribe en un contexto de vulnerabilidad climática acentuado por la llegada del fenómeno de El Niño. Este evento climático, caracterizado por el calentamiento de las aguas del Pacífico ecuatorial, se traduce en Colombia en una disminución de las lluvias, un aumento de las temperaturas y, consecuentemente, en condiciones ideales para la propagación del fuego. El terreno seco y la vegetación vulnerable actúan como combustible para la ignición de incendios.
El Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) confirmó en junio la presencia de El Niño y advirtió sobre la posibilidad de que este episodio sea uno de los más intensos registrados desde 1950. Los pronósticos indican que el fenómeno se fortalecerá durante el segundo semestre de 2026 y podría extenderse hasta inicios de 2027. Los meses de fin de año, por coincidir con la temporada seca tradicional, se perfilan como los de mayor criticidad. Esta proyección mantiene en máxima alerta a las autoridades, anticipando que la presión sobre los ecosistemas rurales y los equipos de respuesta apenas comienza.
Contexto regional: Vulnerabilidad y desafíos del Tolima
La concentración de incendios en el Tolima no es un hecho aislado, sino que se enmarca en las características geográficas y socioeconómicas del departamento. Con una topografía diversa que incluye zonas montañosas y valles secos, sumado a prácticas agrícolas y ganaderas que en ocasiones implican quemas controladas —que pueden salirse de control—, la región es inherentemente vulnerable a este tipo de desastres. Históricamente, el Tolima ha experimentado desafíos significativos en la gestión ambiental y el manejo del riesgo, especialmente en temporadas secas. La falta de infraestructura adecuada en áreas rurales para la prevención y respuesta rápida, así como la deforestación gradual en algunas zonas, contribuyen a un ciclo de vulnerabilidad que se agrava con fenómenos climáticos extremos como El Niño. Esto subraya la necesidad de estrategias a largo plazo que combinen la acción inmediata con la educación ambiental y la planificación territorial resiliente.
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