La banca colombiana ha delineado un esquema de alivios financieros sin precedentes, diseñado para mitigar el impacto económico en las zonas afectadas por el reciente terremoto. Jonathan Malagón, presidente de Asobancaria, explicó que esta estrategia incluye la provisión de créditos hipotecarios a una tasa fija del 8%, un compromiso que implicará para las entidades bancarias operar por debajo de sus costos de captación, asumiendo las pérdidas correspondientes como un acto de solidaridad.
Compromiso bancario ante la emergencia
En el marco de la sexagésima Convención Bancaria y la conmemoración de los 90 años de Asobancaria, Malagón detalló el alcance de estas medidas. La iniciativa surge como una respuesta directa a la emergencia, buscando aliviar la carga financiera de los ciudadanos afectados. El paquete de ayuda no se limita a las tasas preferenciales para vivienda, sino que abarca un espectro más amplio de beneficios para los damnificados.
Malagón enfatizó la excepcionalidad de la medida al señalar que, en condiciones normales, los bancos captan recursos con tasas que rondan el 14%, pagando ese mismo porcentaje a los ahorradores. Prestar al 8% para vivienda, bajo este contexto, representa una desviación significativa de la lógica económica habitual, pero, según el dirigente gremial, «tiene todo el sentido en el marco de esta emergencia».
Detalle de los alivios financieros
Las entidades financieras aplicarán un modelo de atención «caso por caso», considerando el tipo de producto crediticio, la relación del cliente con el banco y la magnitud de la afectación sufrida. Entre los alivios clave, Asobancaria destacó:
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →- Periodos de gracia: Podrán extenderse hasta por un año para diversos productos financieros, incluyendo créditos hipotecarios, tarjetas de crédito, leasing y créditos comerciales.
- Condonación de intereses: Durante los periodos de gracia, los intereses no se acumularán ni serán cobrados posteriormente. Este es un punto crucial, pues, como señaló Malagón, es una medida «inédita» que no se había implementado en emergencias anteriores.
- Protección de la calificación crediticia: Los damnificados que se acojan a estos beneficios no verán afectada su historial crediticio ni serán reportados a centrales de riesgo como Datacrédito o TransUnion, ni serán objeto de cobros jurídicos o prejurídicos.
- Créditos de vivienda al 8% fijo: Para la reconstrucción o adquisición de vivienda en las zonas impactadas, se ofrecerán tasas fijas del 8%, facilitando la planificación financiera de los hogares.
Este esfuerzo de la banca, según Malagón, no se enmarca en un programa gubernamental ni opera bajo condiciones de mercado, sino que representa una transferencia directa asumida por el sector financiero, reafirmando el compromiso con los colombianos en momentos de crisis.
Contexto del riesgo sísmico en Colombia y el suroccidente
Colombia, y en particular su región suroccidental que incluye departamentos como Cauca y Nariño, se ubica en una zona de alta actividad sísmica debido a la convergencia de las placas tectónicas Nazca, Caribe y Sudamericana. Ciudades como Popayán, por ejemplo, tienen un historial de sismos destructivos, el más reciente y recordado en 1983. Esta recurrencia de eventos telúricos ha configurado una conciencia sobre la vulnerabilidad de las infraestructuras y la necesidad de mecanismos de respuesta y reconstrucción ágiles. La propuesta de Asobancaria no solo atiende una emergencia puntual, sino que se inscribe en un patrón de vulnerabilidad regional que periódicamente exige la movilización de recursos y la solidaridad de distintos sectores para la recuperación de las comunidades afectadas. Este tipo de medidas, aunque extraordinarias, se vuelven fundamentales en un país donde la gestión del riesgo sísmico es una constante.
Rebancarización y retos futuros
Más allá de la coyuntura del sismo, Malagón aprovechó la plataforma para abordar otros desafíos del sector, como la necesidad de impulsar una política de rebancarización en Colombia. Aunque el país ha logrado un acceso significativo a productos financieros básicos, con un 97% de la población adulta utilizando plataformas como Nequi o Daviplata, el acceso al crédito formal aún es limitado, alcanzando solo al 52% de los adultos. El objetivo, según Asobancaria, debe ser incrementar esta cifra al 75%, lo que implicaría incorporar a 10 millones de personas más al crédito formal.
Esta expansión del crédito formal es vista como una herramienta clave para combatir el «gota a gota» y mejorar la calidad de vida de los colombianos. La rebancarización, que busca reincorporar a aquellos que salieron del sistema financiero, se presenta como la «bala de plata» para el desarrollo crediticio del país.
En cuanto a la política fiscal, Malagón se refirió a la esperada reforma tributaria. Aunque reconoce la necesidad de un ajuste en las finanzas públicas, expresó preocupación por las altas tasas impositivas que ya gravan a empresas e individuos en Colombia. Valoró positivamente la indicación del Ministerio de Hacienda de que gran parte del ajuste provendría de la reducción del gasto, más que de nuevos impuestos, lo que generaría un alivio para el sector productivo.
Finalmente, el presidente de Asobancaria reiteró que, si bien la banca puede y debe actuar con solidaridad en emergencias, su rol no es reemplazar las funciones del Estado. Los bancos tienen la responsabilidad primordial de administrar los ahorros del público, y aunque pueden «echar una mano», no pueden sostener esquemas indefinidos de emergencia que comprometan su estabilidad y el ahorro de millones de colombianos.
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