Montería, Córdoba – Jerson Enrique Camacho Cedeño, conocido en el mundo del crimen organizado como alias “Flaco Jerson”, fue hallado sin vida con signos de tortura y disparos en la cabeza en una vía rural de Montería, específicamente entre los corregimientos de Guasimal y Las Palomas. El asesinato de Camacho Cedeño, quien había sido extraditado a Estados Unidos por delitos relacionados con el narcotráfico y regresó a Colombia en 2024 tras cumplir su condena, ha generado una profunda conmoción y resalta la persistencia de la violencia ligada a las estructuras criminales en el país.
Macabro hallazgo y primeras hipótesis
El cuerpo de «Flaco Jerson» fue descubierto la mañana del 25 de julio de 2026. Según reportes de la Policía Metropolitana de Montería, dirigida por el coronel Héctor Ruiz, el crimen ocurrió un día antes, el 24 de julio. Camacho Cedeño se desplazaba en una camioneta BMW negra, junto a dos escoltas, cuando fueron interceptados por hombres armados. Los cuerpos de los escoltas también fueron encontrados en diferentes puntos de Antioquia y Medellín, lo que sugiere una operación coordinada y de gran alcance.
Las autoridades manejan como principal hipótesis un ajuste de cuentas, derivado de disputas internas en las organizaciones criminales. «Alias ‘Flaco Jerson’ perteneció a la organización criminal de ‘Los Comba’. Tenemos entendido que él habría viajado desde Cali hasta acá para una reunión relacionada con temas de narcotráfico, pero desconocemos con quiénes sería este encuentro», detalló el coronel Ruiz. La presencia de la subestructura Fernando Oquendo Estrada del Clan del Golfo en la zona de Montería refuerza la línea investigativa sobre enfrentamientos por el control territorial o de rutas del narcotráfico.
Un pasado ligado al narcotráfico y una búsqueda de «perdón»
Jerson Enrique Camacho Cedeño no era un nombre desconocido para las autoridades ni para la opinión pública. Su trayectoria estuvo marcada por su vinculación con «Los Comba», una de las organizaciones narcotraficantes más poderosas de Colombia en su momento. Tras su extradición a Estados Unidos, cumplió una condena y regresó al país en 2024. Según declaraciones de sus familiares, al regresar, Camacho Cedeño había intentado distanciarse de su pasado criminal, dedicándose a la ganadería, un sector que en Colombia ha sido históricamente utilizado para el lavado de activos y como fachada por parte de exnarcotraficantes.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →En mayo de 2024, poco después de su retorno, Camacho Cedeño concedió una entrevista exclusiva al diario El País, donde expresaba su arrepentimiento y pedía «perdón al Valle por todos sus crímenes». En esta entrevista, detalló aspectos de su vida antes y después de la extradición, intentando mostrar un cambio de rumbo. Sin embargo, su violento final en Montería pone en entredicho la posibilidad de una reinserción pacífica para figuras con su historial, y evidencia la implacable memoria de las redes criminales.
Contexto de violencia y narcotráfico en el Caribe colombiano
El asesinato de «Flaco Jerson» en Montería no es un hecho aislado. El Caribe colombiano, y específicamente departamentos como Córdoba, ha sido un corredor estratégico para el narcotráfico y escenario de constantes disputas entre grupos armados organizados. La ubicación geográfica, con acceso al mar Caribe, facilita la salida de narcóticos y armas, convirtiendo a la región en un punto neural para las economías ilícitas.
Históricamente, Córdoba ha sufrido la influencia de diversos actores armados, desde paramilitares hasta las Bacrim (Bandas Criminales) y, más recientemente, el Clan del Golfo, la mayor estructura narcotraficante del país. Estos grupos se disputan no solo las rutas del narcotráfico, sino también el control de otras economías ilegales como la minería ilegal y la extorsión. La presencia de «Flaco Jerson» en Montería, tras un pasado de alto perfil en el narcotráfico y su presunto intento de dedicarse a actividades lícitas, se da en un contexto donde el cese al fuego y las negociaciones de paz del gobierno actual con diversos grupos armados están lejos de haber pacificado la región. Al contrario, las fricciones por el control territorial entre facciones criminales a menudo se intensifican, resultando en este tipo de ajustes de cuentas que evidencian la compleja red de intereses y venganzas.
La investigación sobre este crimen continúa, buscando identificar no solo a los autores materiales, sino también a los intelectuales detrás de un asesinato que reabre viejas heridas y demuestra la dificultad de desvincularse por completo del ciclo de la violencia y el narcotráfico en Colombia.
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