Bogotá, Colombia – La Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP) ha levantado su voz de preocupación ante la reciente determinación de Inravisión, el sistema de medios públicos, de suspender la programación informativa de veinte emisoras de paz en Colombia. Esta medida, impulsada durante la gestión de Abelardo de la Espriella al frente de Inravisión y ejecutada por la gerente Ángela María Mora, implica una modificación radical en la parrilla de contenidos, restringiéndola a un formato «exclusivamente musical» y centralizando las emisiones desde la capital, Bogotá.
La decisión, comunicada de manera informal vía WhatsApp a los equipos periodísticos en las regiones, ha generado un profundo rechazo por parte de la FLIP, en un comunicado conjunto con la Misión de Observación Electoral (MOE) y la Asociación Mundial de Radios Comunitarias (AMARC).
El alcance de la medida y su impacto en las regiones
La instrucción de Inravisión es clara: «Se suspende temporalmente la emisión de noticias, boletines, programas informativos y espacios de locución, hasta nueva instrucción». Esta disposición afecta a emisoras ubicadas en municipios que han sido históricamente golpeados por el conflicto armado interno, como Florida (Valle del Cauca), Bojayá (Chocó), Arauquita (Arauca), Puerto Leguízamo (Putumayo), Algeciras (Huila), El Tambo (Cauca), Chaparral (Tolima), Ituango (Antioquia), Convención (Norte de Santander), Fonseca (La Guajira) y San Jacinto (Bolívar).
Estas emisoras fueron concebidas y puestas en funcionamiento en el marco del Acuerdo de Paz de 2016, específicamente en su numeral 6.5, que estableció su creación para promover la reconciliación, la construcción de tejido social y garantizar el derecho a la información en zonas de posconflicto. Su mandato era operar con contenidos administrados localmente, con espacios equitativamente distribuidos entre víctimas, movimientos sociales, cooperativas de los excombatientes de las FARC y el Gobierno.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →Un modelo descentralizado en entredicho
La FLIP enfatiza que la medida contraviene el modelo de radio descentralizada que Radio Nacional de Colombia había impulsado desde 2014. Este modelo buscaba precisamente producir información desde las regiones y amplificar voces territoriales, lo que resultaba fundamental para comunidades rurales, indígenas y afrodescendientes en los denominados municipios PDET (Programas de Desarrollo con Enfoque Territorial).
La organización argumenta que:
- La suspensión de la programación informativa y territorial no es una acción idónea, necesaria ni proporcional para un proceso de revisión de contenidos.
- Una reorganización puede implementarse a través de alternativas menos restrictivas, sin desconocer la función de interés público de estas emisoras.
- La centralización de las emisiones en Bogotá limita gravemente la información local, esencial para que las comunidades se enteren de hechos que puedan afectar su seguridad o su desarrollo.
Contexto del Suroccidente y la importancia de la comunicación local
El impacto de esta decisión se siente con particular fuerza en regiones como el Valle del Cauca y el Cauca, departamentos que continúan lidiando con la compleja dinámica del conflicto armado, la presencia de grupos ilegales y las disputas por el control territorial y de economías ilícitas. Municipios como Florida y El Tambo, donde operan algunas de estas emisoras, son ejemplos claros de la necesidad de una comunicación local robusta y autónoma. En estas zonas, la desinformación puede exacerbar tensiones, mientras que la información veraz y contextualizada es un pilar para la construcción de confianza, la participación ciudadana y la implementación efectiva de los acuerdos de paz. Históricamente, la ausencia de medios locales fuertes ha dejado a estas comunidades vulnerables a narrativas externas o a la falta de canales para expresar sus propias realidades y necesidades. La promesa de las emisoras de paz era, precisamente, revertir esta tendencia y empoderar a las voces del territorio.
Antes de la directriz emitida por Inravisión, estas emisoras operaban las 24 horas del día, con equipos periodísticos dedicados a la cobertura de sus respectivas regiones, facilitando un flujo constante de información relevante para sus audiencias.
Incumplimiento del Acuerdo de Paz y el Acto Legislativo 02 de 2017
La FLIP recuerda que las Emisoras de Paz cumplen con un mandato explícito del Acuerdo Final de Paz. Dicho acuerdo estipulaba que, a más tardar en 2026, estas emisoras debían estar plenamente operativas y con una parrilla de contenidos autónoma.
Asimismo, el Acto Legislativo 02 de 2017 establece que las autoridades del Estado tienen la obligación de cumplir de buena fe lo dispuesto en el Acuerdo Final. La suspensión de la programación informativa se percibe, en este contexto, como un posible incumplimiento de estas obligaciones.
La situación actual plantea serias interrogantes sobre el futuro del modelo de comunicación en las zonas de posconflicto y sobre el compromiso del gobierno de Abelardo de la Espriella con los principios de libertad de prensa y el acceso a la información en las regiones más vulnerables de Colombia.
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