El Gobierno nacional ha confirmado progresos significativos en las conversaciones con las estructuras criminales ‘Los Shottas’ y ‘Los Espartanos’ en Buenaventura, con miras a un desmonte gradual de sus integrantes. Este anuncio lo realizó Fabio Cardozo, jefe de la delegación gubernamental para los diálogos de paz en el distrito, destacando un cambio de estrategia tras la captura de varios cabecillas de estas bandas.

Según Cardozo, la mesa de diálogo ha evolucionado hacia un enfoque que privilegia la desvinculación parcial de los miembros, un paso que el Gobierno interpreta como una ratificación de los compromisos adquiridos por los grupos armados ilegales. Este desarrollo, explicó Cardozo, representa uno de los avances más relevantes en el proceso de paz urbana, demostrando una voluntad de los grupos por mantener los acuerdos suscritos.

Transformación del Diálogo: Del Armisticio a la Desvinculación

Inicialmente, las conversaciones en Buenaventura se centraron en una reducción de la violencia homicida y en un cese de las confrontaciones territoriales. Sin embargo, la captura de figuras clave dentro de ‘Los Shottas’ y ‘Los Espartanos’ modificó la dinámica del proceso. Fabio Cardozo indicó que, a partir de ese momento, se puso sobre la mesa la necesidad de un desmonte efectivo de las bandas criminales.

Este viraje táctico implica que, más allá de la simple tregua, se busca una desarticulación progresiva, comenzando con la desmovilización y reinserción de algunos de sus integrantes. El Gobierno evalúa este cambio como un indicio de que los grupos ilegales entienden la inviabilidad de su permanencia en la confrontación armada y la necesidad de buscar vías alternativas.

Además de la desvinculación, se confirmó que alias ‘Diego Optra’ y ‘Mapaya’, considerados cabecillas, enfrentan procesos de extradición. Cardozo aseguró que, al ser retornados a Colombia, no serán recluidos en la cárcel de Buenaventura, buscando evitar que continúen ejerciendo influencia criminal desde el centro penitenciario.

Pacto por la Paz de Buenaventura: Consolidación Comunitaria

Un hito crucial en este proceso será la firma de un Pacto por la Paz de Buenaventura el próximo 8 de julio. Este acuerdo aspira a trascender las fronteras del diálogo estrictamente gubernamental con los grupos armados para incluir a un amplio espectro de actores sociales y comunitarios. La propuesta de Cardozo es que este pacto involucre a:

  • Institucionalidad gubernamental (nacional y distrital)
  • Líderes comunitarios
  • Organizaciones sociales (mujeres, LGBTI, jóvenes, afrodescendientes)
  • Representantes de las bandas criminales en proceso de desvinculación

El objetivo es que la construcción de paz, que hasta ahora ha sido una iniciativa principalmente del Gobierno, se convierta en un esfuerzo colectivo y arraigado en la sociedad bonaverense. Este enfoque busca fortalecer el liderazgo ciudadano y la apropiación comunitaria del proceso, transformando la iniciativa presidencial en una política de Estado y —aún más— en una aspiración y responsabilidad social.

Contexto Geopolítico y Desafíos de la Paz Urbana en Buenaventura

Buenaventura, el principal puerto del Pacífico colombiano, ha sido históricamente un epicentro de complejas dinámicas de conflicto. Su ubicación estratégica la convierte en un corredor vital para el narcotráfico y otras economías ilegales, lo que ha propiciado la proliferación y consolidación de estructuras armadas que disputan el control territorial. La violencia, en particular entre ‘Los Shottas’ y ‘Los Espartanos’ (surgidos de una fragmentación de la antigua banda ‘La Local’), ha marcado la vida cotidiana de sus habitantes, afectando gravemente la seguridad y el desarrollo social.

La debilidad institucional, la inequidad socioeconómica y la escasa presencia estatal efectiva en muchas zonas del distrito han creado un caldo de cultivo para estas expresiones de criminalidad. La búsqueda de la paz en Buenaventura no es solo un diálogo con actores armados, sino un reto multidimensional que exige la intervención integral del Estado en materia de educación, salud, empleo e infraestructura, además de una reforma profunda a las estructuras de seguridad y justicia. El éxito de cualquier pacto dependerá, en gran medida, de la capacidad del Estado para ofrecer alternativas de vida legítimas y sostenibles a los jóvenes y comunidades vulnerables que, a menudo, son cooptados por estas redes criminales.

El Futuro del Diálogo: ¿Continuidad más allá del Gobierno?

El delegado Fabio Cardozo también se refirió al eventual cambio de Gobierno, ante la posibilidad de que la nueva administración decida levantar la mesa de diálogo sociojurídico con las bandas. Reconoció que esta es una decisión que le competirá al presidente electo, pero enfatizó que el componente social del proceso continuará de manera independiente.

Cardozo explicó la distinción entre dos núcleos del proceso: el diálogo sociojurídico con voceros de los grupos criminales y el diálogo social con las comunidades. Mientras el primero podría verse afectado por una decisión presidencial, el segundo, que ya ha sido apropiado por las comunidades de Buenaventura, está diseñado para perdurar más allá de los ciclos políticos gubernamentales. Este enfoque subraya la importancia de la autonomía comunitaria y la sostenibilidad de los procesos de construcción de paz, incluso frente a posibles cambios en la política de seguridad o en las directrices presidenciales.

El reto, ahora, recae en las organizaciones sociales y comunitarias de Buenaventura para que lideren la transformación del territorio, utilizando el impulso generado por estos diálogos para construir un futuro distinto para el puerto.