Colombia se enfrenta a un escenario energético crítico. La severidad del Fenómeno de El Niño ha reducido drásticamente los márgenes entre la oferta y la demanda de electricidad, al punto que la Sociedad Hidroituango ha propuesto medidas drásticas, incluyendo la reactivación de una “mesa antiapagón” y una nueva versión de la controvertida “hora Gaviria”. El objetivo es evitar un racionamiento eléctrico con consecuencias económicas severas para el país.
La Alerta de Hidroituango y la Necesidad de Acción Inmediata
Alejandro Arbeláez, gerente de la Sociedad Hidroituango, hizo un llamado urgente al gobierno electo del presidente Abelardo De La Espriella. La situación es alarmante, según Arbeláez, debido a que la generación eléctrica del país depende mayoritariamente de las centrales hidráulicas, cuyas reservas de agua se están agotando rápidamente. Más de la mitad de las termoeléctricas permanecen fuera de servicio, lo que incrementa la presión sobre el sistema hídrico.
El directivo enfatizó la necesidad de implementar medidas preventivas a partir del próximo 7 de agosto. “La realidad es que ya estamos entrando en Niño y en un Niño severo”, declaró Arbeláez en una entrevista radial. La propuesta busca aprender de experiencias pasadas, como el recordado racionamiento de la década de los noventa, que se abordó con medidas reactivas. En esta ocasión, con apenas dos meses de margen de acción, la estrategia es ser proactivos y evitar un colapso.
Contexto Histórico: Colombia y sus Crisis Energéticas
La propuesta de la “hora Gaviria” evoca directamente el período entre 1992 y 1993, cuando Colombia experimentó un severo racionamiento eléctrico bajo la presidencia de César Gaviria Trujillo. Esta crisis, que se extendió por más de un año, fue el resultado de una combinación de factores, incluyendo un Fenómeno de El Niño (conocido entonces como “El Niño del Apagón”), una planificación deficiente en el sector energético y fallas en la infraestructura. El país sufrió cortes de energía programados de hasta diez horas diarias, lo que tuvo un impacto devastador en la economía y la vida cotidiana de los ciudadanos.
La “hora Gaviria” original consistió en adelantar una hora los relojes para aprovechar la luz natural y reducir la demanda de energía en las horas pico nocturnas. Aunque impopular en su momento, fue una medida desesperada para mitigar la crisis. El recuerdo de esos años aún persiste en la memoria colectiva colombiana, haciendo que cualquier propuesta similar genere un debate considerable sobre la capacidad de resiliencia del sistema energético nacional.
La Nueva ‘Hora Gaviria’: Mecánica y Potencial Impacto
La esencia de la propuesta de “hora Gaviria” radica en adelantar una hora los relojes a nivel nacional. La hora pico de consumo energético en Colombia se concentra actualmente entre las 6:00 p. m. y las 9:00 p. m., un período en el que los hogares y oficinas demandan grandes cantidades de electricidad al regresar las personas de sus actividades diarias.
Al adelantar los relojes, la luz diurna se extendería hasta más tarde en la noche, reduciendo la necesidad de encender luces y electrodomésticos en los momentos de mayor demanda. Arbeláez argumentó que esta medida no debe ser vista como un “trauma social”, señalando que más de la mitad de los países del mundo ajustan sus horarios según las estaciones para optimizar el uso de la luz natural. Su sentencia fue clara: “La verdadera pesadilla no es la hora, la verdadera pesadilla es estar apagados”.
- Reducción de demanda en horas pico: Al desplazar el horario, la demanda nocturna se distribuiría de manera más eficiente, aliviando la presión sobre la capacidad de generación.
- Aprovechamiento de luz natural: Mayor uso de la luz solar en las tardes, disminuyendo el consumo de iluminación artificial.
- Impacto en el sistema: La energía que se consumiría durante las 6:00 p. m. y 9:00 p. m. se trasladaría a un rango horario donde el sistema tiene mayor capacidad de respuesta.
Más Allá del Cambio de Hora: Cultura Ciudadana y Costos de la Inacción
El plan de Hidroituango no se limita al ajuste horario. Se propone una robusta campaña de cultura ciudadana orientada a reducir el derroche energético en hogares y oficinas. Se estima que esta iniciativa podría generar un ahorro adicional de entre 5% y 7% en el consumo nacional. Pequeñas acciones como apagar bombillas innecesarias o desconectar aparatos electrónicos cuando no se utilizan podrían, según Arbeláez, reducir una tercera parte el consumo residencial y, consecuentemente, evitar un alza desmedida en las tarifas de energía.
El gerente de Hidroituango advirtió sobre las complejas consecuencias económicas de un posible racionamiento en 2026. A diferencia de 1992, la economía actual se encuentra altamente interconectada y dependiente de la conectividad digital e internet. Proyecciones de entidades como Fedesarrollo y el Banco de Bogotá sugieren que el costo de un apagón sería significativamente mayor, afectando desde el comercio y la industria hasta los servicios y la vida laboral.
Diálogo con el Gobierno Electo y Próximos Pasos
La propuesta ha sido socializada con el nuevo Ejecutivo. Arbeláez confirmó conversaciones con el vicepresidente electo, José Manuel Restrepo, quien mostró una “alta receptividad” a las propuestas técnicas. El objetivo es que el gobierno entrante lidere una mesa de trabajo que integre a generadores, transmisores y reguladores antes del cambio de mando.
La meta es que el plan de acción, incluyendo el decreto de modificación de horario, se implemente a partir del 7 de agosto, evitando dilaciones que podrían agravar la situación de los embalses, cuyos niveles continúan descendiendo. La celeridad es crucial para mitigar los riesgos de un inminente déficit energético.
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