El Ejército de Liberación Nacional (ELN), la última guerrilla activa en Colombia, ha anunciado un cese al fuego unilateral de tres días con motivo de la segunda vuelta de las elecciones presidenciales. Esta medida, declarada para no interferir en el proceso democrático, se extenderá desde la medianoche del 20 de junio hasta la medianoche del 23 de junio.

La decisión fue comunicada a través de un documento oficial emitido por la dirección nacional de la guerrilla, en el que se instruye a todas sus unidades a suspender las operaciones militares ofensivas contra las Fuerzas Armadas del Estado colombiano. El ELN ya había adoptado una postura similar en anteriores comicios, buscando así proyectar un compromiso con el respeto al derecho al voto de la ciudadanía.

Contexto del Anuncio y Posicionamiento del ELN

El comunicado del ELN enfatiza su “compromiso con el respeto al libre derecho al voto y la no interferencia en el actual proceso electoral”. Esta declaración se produce en un momento delicado para el país, donde la polarización política es palpable y las negociaciones de paz con este grupo armado han estado en un punto muerto. El gobierno actual ha intentado reanudar los diálogos, pero la persistencia de acciones armadas por parte del ELN ha dificultado el avance.

Además de la tregua, la guerrilla aprovechó el comunicado para condenar lo que considera una “intromisión” de “gobernantes de otros países” en los asuntos internos de Colombia. Esta crítica se entiende como una alusión directa al respaldo del entonces presidente de Estados Unidos, Donald Trump, al candidato de ultraderecha mencionado en la campaña electoral. El ELN subrayó que estas decisiones políticas son exclusivas del pueblo colombiano.

La Paz y el Conflicto en Colombia

La historia contemporánea de Colombia se ha visto profundamente marcada por el conflicto armado interno. Si bien el acuerdo de paz con las FARC en 2016 significó un hito, la presencia del ELN y otros grupos armados sigue representando un desafío significativo para la estabilidad del país. El suroccidente colombiano, que incluye regiones como el Valle del Cauca, Cali y Popayán, es particularmente sensible a las dinámicas del conflicto debido a su valor estratégico para economías ilegales como el narcotráfico y la minería ilegal, así como por la presencia histórica de diversos actores armados. Esto hace que gestos como un cese al fuego, incluso si son temporales, adquieran una relevancia particular en estas zonas, donde la interferencia en los procesos electorales por parte de grupos ilegales ha sido una constante histórica.

Las denuncias de amenazas contra votantes en regiones como Cauca y Nariño, mencionadas durante el cierre de campaña de uno de los candidatos, subrayan la fragilidad de un proceso electoral que se desarrolla en un territorio aún afectado por la violencia. En este contexto, un anuncio de cese al fuego por parte de un actor como el ELN, aunque temporal y con motivaciones quizás complejas, puede interpretarse como un intento de legitimarse o, al menos, de reducir la presión sobre la población en las urnas.

Panorama Electoral y Expectativas

La segunda vuelta electoral confronta a Abelardo de la Espriella, quien obtuvo la mayor votación en la primera ronda, y a Iván Cepeda, el sucesor político del actual presidente Gustavo Petro. Las encuestas previas al balotaje señalaban a de la Espriella, un controvertido abogado conocido por defender a figuras polémicas, con una ventaja sobre Cepeda. Este escenario de alta polarización política intensifica la atención sobre cualquier factor que pueda influir en la jornada electoral, incluyendo la actuación de los grupos armados.

La posición del ELN de “no amenazar ni atentar contra ningún candidato” y de no impedir ni forzar el voto de la gente, busca desmarcarse de prácticas históricas de injerencia violenta en los procesos electorales. Sin embargo, la interpretación de estas declaraciones siempre estará matizada por el historial del grupo y las complejidades de su relación con el Estado y la sociedad civil.

La jornada electoral de este domingo 21 de junio será crucial para el futuro político de Colombia, y el cese al fuego del ELN, aunque breve, será un elemento a considerar en el balance de una elección que definirá el rumbo del país en los próximos años.