Bogotá, Colombia – Mientras la nación colombiana se recupera del reciente terremoto de magnitud 7.4 y la atención se vuelca en la reconstrucción de infraestructuras y la atención a los damnificados, una emergencia paralela y a menudo invisibilizada impacta directamente la vida de miles de mujeres, niñas y personas menstruantes. La crisis en salud menstrual, sexual y reproductiva emerge como un desafío crítico que, de no ser abordado con urgencia, perpetuará y agudizará la vulnerabilidad de esta población.

La devastación causada por el sismo va más allá de los edificios derrumbados. Para una mujer, perder su hogar implica, con frecuencia, perder un espacio seguro y privado fundamental para gestionar su menstruación, continuar tratamientos médicos o, en muchos casos, escapar de situaciones de violencia. Expertas ginecólogas advierten que, en medio del caos, estas necesidades esenciales son relegadas, convirtiéndose en una «emergencia que no se ve».

La salud femenina bajo presión extrema

La Dra. Ana María Caicedo, ginecóloga y obstetra de la Universidad Javeriana de Cali, subraya que una tragedia de tal magnitud ejerce un impacto directo y significativo en el cuerpo femenino. Los ciclos menstruales, regulados por un delicado equilibrio hormonal a lo largo del mes, son particularmente sensibles al estrés extremo. «Cuando las mujeres estamos expuestas a situaciones de estrés, nuestras hormonas empiezan a trastornarse», explicó Caicedo, quien cursa su formación en Mastología en la Universidad CES.

Esta alteración hormonal puede manifestarse en retrasos menstruales, ciclos irregulares o cambios en la ovulación. Si bien cada caso debe evaluarse individualmente, la correlación entre el estrés post-desastre y las disfunciones menstruales es un hecho reconocido en el ámbito médico. La pérdida de un hogar no solo es una tragedia material, sino que despoja a las mujeres de la privacidad y las rutinas de cuidado que sustentan su bienestar básico.

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Riesgos sanitarios en contextos de hacinamiento

El hacinamiento en refugios temporales y la carencia de acceso a agua limpia y saneamiento adecuado exponen a las mujeres a riesgos sanitarios adicionales. La Dra. Marcela Villalobos, ginecóloga obstetra e integrante de Gineco Rules, enfatiza que, en estas circunstancias, la incidencia de infecciones vaginales aumenta drásticamente. «En situaciones de desastres naturales está demostrado que aumentan las tasas de infecciones vaginales, porque cambian definitivamente las oportunidades que tenemos de acceder a agua potable, agua limpia, cambia también la posibilidad de lograr higienizar adecuadamente nuestra ropa interior y cambia la disponibilidad de productos adecuados de gestión menstrual», afirmó Villalobos.

La menstruación, lejos de ser un asunto meramente higiénico, es una cuestión de salud pública que no se detiene ante una catástrofe. La Dra. Tatiana Gómez, ginecóloga y sexóloga clínica de Gineco Rules, insistió en que «la menstruación no es un asunto de higiene, es un asunto de salud y es un asunto de salud pública». Para Gómez, obviar esta realidad en la planificación de la ayuda humanitaria es un grave error, ya que la menstruación «atraviesa la vida de todas las personas menstruantes».

La continuidad de la salud sexual y reproductiva

Más allá de la menstruación, la salud sexual y reproductiva abarca un espectro amplio de necesidades que persisten durante una emergencia. La interrupción de métodos anticonceptivos, la falta de controles prenatales, la imposibilidad de acceder a pruebas de infecciones de transmisión sexual (ITS) o la discontinuidad de tratamientos vitales para condiciones como el VIH, representan amenazas significativas. Las expertas señalan que esta área no se limita a evitar embarazos no deseados, sino que garantiza el derecho a la información, el acceso a servicios y la autonomía sobre el propio cuerpo.

Aumento de la violencia de género

El terremoto y sus secuelas también exacerban la vulnerabilidad de mujeres y niñas a la violencia basada en género (VBG). El hacinamiento, la pérdida de privacidad y la ruptura de redes de apoyo en los albergues temporales crean un ambiente propicio para el abuso. «Prevenir violencias basadas en género es igual de importante que repartir comida», coincidieron las médicas de Gineco Rules. Esta prevención implica:

  • Garantizar baños y duchas con privacidad.
  • Crear espacios seguros y protegidos.
  • Establecer rutas claras y accesibles para denunciar y buscar ayuda.

La violencia sexual, en particular, debe ser tratada como una urgencia médica y recibir atención inmediata, independientemente de la situación de emergencia general.

Contexto colombiano: vulnerabilidad exacerbada en el suroccidente

Colombia, y especialmente regiones como el Valle del Cauca y Cauca (incluyendo Popayán), ha sido históricamente un territorio marcado por complejidades socioeconómicas y conflictos armados. Estas dinámicas han generado desplazamientos forzados, debilitado la infraestructura estatal en áreas rurales y periurbanas, y dejado a comunidades enteras en condiciones de precariedad. Un evento sísmico de la magnitud reportada agrava exponencialmente esta vulnerabilidad preexistente. En departamentos con altos índices de pobreza multidimensional y acceso limitado a servicios básicos de salud, la emergencia post-terremoto se convierte en un multiplicador de riesgos. La capacidad de respuesta del Estado y las organizaciones humanitarias se ve comprometida por la geografía, la inseguridad y la fragmentación social, haciendo que la atención a necesidades específicas como la salud menstrual y reproductiva sea aún más desafiante. La inversión en resiliencia y preparación para desastres en estas zonas debe ir acompañada de un enfoque de género que reconozca estas disparidades estructurales.

Kits de dignidad con enfoque de género

Para abordar estas necesidades, las expertas proponen que la ayuda humanitaria incluya kits de dignidad diseñados con un enfoque de género. El contenido de estos kits debe adaptarse a las condiciones específicas de cada territorio, considerando el acceso a agua y la disponibilidad de privacidad.

Elementos esenciales recomendados:

  • Toallas higiénicas o compresas reutilizables.
  • Calzones limpios y cómodos.
  • Jabón neutro (sin aditivos para la zona íntima).
  • Cepillo de dientes y crema dental.
  • Implementos para el cabello.
  • Linterna pequeña.
  • Silbato (para seguridad).

La Dra. Caicedo alertó sobre el uso de productos como jabones íntimos o geles antibacteriales en estos kits, ya que pueden alterar el pH vaginal natural y aumentar el riesgo de infecciones. La ayuda humanitaria, en esencia, no debe medirse por la cantidad, sino por su pertinencia y capacidad para responder a las necesidades reales de quienes sobreviven a la emergencia.

Reconstruir Colombia después del terremoto no es solo levantar edificios. Es también mirar hacia los refugios, garantizar la privacidad en baños compartidos y, fundamentalmente, reconocer que la vida, con todas sus necesidades biológicas y derechos, continúa. La menstruación, la salud sexual y reproductiva no se detienen, y su atención es un pilar irrenunciable para reconstruir con dignidad y equidad.

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