Bogotá, Colombia – Un fuerte terremoto de magnitud 7,4 sacudió el occidente de Colombia, generando alarma y daños significativos en ciudades como Cali, Pereira, Manizales, Armenia y Quibdó. En medio de la emergencia y las ofertas de ayuda internacional, el expresidente Gustavo Petro generó una controversia al vincular la técnica del fracking con un potencial incremento del riesgo sísmico en el país, dirigiéndose directamente al secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio.
La declaración de Petro surge como respuesta a un mensaje de Rubio, quien aseguró que la administración de Donald Trump monitoreaba la situación y estaba preparada para apoyar al país y al Gobierno de Abelardo De La Espriella. Petro, aprovechando la coyuntura, solicitó que la asistencia internacional considerara la política energética colombiana y emitió una advertencia contundente: “Que ayuden no haciendo fracking en Colombia. Eso aumenta el riesgo sísmico. Que Marcos Rubio escuche los gritos de la tierra”, escribió el exmandatario en su cuenta de X (anteriormente Twitter).
Este pronunciamiento reabre un debate técnico y político de gran envergadura en Colombia, especialmente porque el Gobierno de De La Espriella ha manifestado su intención de reactivar y autorizar la exploración y explotación mediante fracking bajo estrictos estándares técnicos y ambientales.
Contexto Tectónico y Debate Energético en Colombia
Colombia se encuentra en una de las zonas sísmicas más activas del planeta, producto de la convergencia de tres placas tectónicas principales: la de Nazca, la del Caribe y la Suramericana. La interacción constante entre estas placas genera una elevada sismicidad, la formación de cordilleras y un complejo sistema de fallas geológicas activas. El Servicio Geológico Colombiano (SGC) y el IDIGER han documentado extensamente esta realidad, con aproximadamente el 83% de la población nacional ubicada en zonas de amenaza sísmica intermedia y alta.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →El reciente terremoto, cuyo origen se atribuye a la dinámica tectónica natural de la región, ha dejado en evidencia la vulnerabilidad del país frente a estos fenómenos. Es en este escenario donde la discusión sobre el fracking adquiere una dimensión adicional. La técnica de fracturación hidráulica consiste en la inyección a alta presión de fluidos en el subsuelo para liberar hidrocarburos no convencionales. Si bien el sismo reciente no puede ser atribuido al fracking, la advertencia de Petro se sustenta en estudios y experiencias internacionales que han vinculado esta práctica con la inducción de sismos de baja a moderada magnitud en otras regiones, particularmente en Estados Unidos.
Evidencia Internacional y la Postura Colombiana
La conexión entre el fracking y el aumento de la sismicidad ha sido objeto de investigación y controversia a nivel global. Publicaciones de la BBC han reportado cómo en estados de EE. UU., el epicentro de algunos sismos se ha localizado muy cerca de pozos de inyección hidráulica, aunque la causalidad no siempre es directa ni uniforme. Países como Francia han prohibido el fracking, y la técnica enfrenta fuerte oposición en otras naciones como el Reino Unido y Argentina, donde se han documentado protestas significativas.
En Colombia, la propuesta de reactivar el fracking por parte del actual gobierno genera un dilema. Por un lado, se busca aprovechar reservas energéticas no convencionales para garantizar la autosuficiencia y fortalecer la economía. Por otro lado, la preocupación por el impacto ambiental y geológico, exacerbada por la condición sísmica del país, ha llevado a un llamado a la cautela. El argumento de Petro subraya la necesidad de una evaluación exhaustiva que integre no solo los estándares técnicos y ambientales para la operación, sino también un análisis profundo del riesgo sísmico inducido en un territorio inherentemente propenso a movimientos telúricos.
La Ayuda Internacional y el Futuro Energético
Mientras Estados Unidos, a través de Marco Rubio, reitera su disposición para apoyar a Colombia en la gestión de la emergencia, la petición de Petro introduce un elemento de política energética global en la conversación sobre la ayuda humanitaria. El expresidente sugiere que una forma de «ayuda» internacional podría ser la no promoción o financiación de proyectos de fracking en Colombia, entendiendo que esta práctica podría añadir una capa de riesgo en un contexto geológico ya frágil.
La emergencia actual y las declaraciones subsiguientes ponen de manifiesto la complejidad de las decisiones energéticas en países con alta vulnerabilidad sísmica. La discusión no solo implica la mitigación de los efectos de un desastre natural, sino también la planificación a largo plazo de un modelo energético que balancee la necesidad de recursos con la protección del territorio y la seguridad de sus habitantes.
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