Bogotá, Colombia – En un giro que contrasta con narrativas de catástrofe económica, la reconocida agencia de calificación de riesgo Fitch Ratings ha emitido una evaluación optimista sobre la situación económica de Colombia bajo el actual gobierno de Gustavo Petro. Richard Francis, codirector sénior de Riesgo Soberano para las Américas de Fitch Ratings, declaró públicamente que la economía del país no está «destruida» y es, de hecho, «manejable».
Fitch Ratings: La economía colombiana no es «un desastre»
Durante el evento «Fitch on Colombia 2026», celebrado en la capital colombiana, Francis abordó directamente las preocupaciones sobre la salud económica del país. Sus afirmaciones buscan refutar la percepción de que la administración de Petro ha llevado a Colombia a un abismo fiscal, una narrativa que ha ganado tracción en ciertos sectores políticos y mediáticos.
El representante de la calificadora subrayó que la economía colombiana mantiene su trayectoria de crecimiento. Específicamente, Fitch proyecta una expansión del 2.7% para el presente año, y un crecimiento cercano al 2% para el año 2027. Estas cifras, aunque moderadas, distan de los escenarios de recesión profunda o colapso que algunos críticos han sugerido.
«La economía no es un desastre. Es manejable, se puede ajustar de una manera poco a poco y se puede llegar a una estabilización de deuda en términos de PIB», afirmó Francis. Esta declaración es clave porque proviene de una de las tres principales agencias de calificación de riesgo a nivel global, cuyas valoraciones influyen directamente en la percepción de los inversionistas internacionales y en el costo de financiación de la deuda pública y privada de los países.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →Perspectivas de inflación y tasas de interés
Además de desestimar el escenario de recesión, Francis ofreció un pronóstico positivo sobre la inflación y las tasas de interés. Aunque admitió que estos procesos se darán de manera gradual, indicó que existen perspectivas para una reducción de la inflación y, consecuentemente, de las tasas de interés. Esta previsión podría ofrecer un respiro a los consumidores y a las empresas, que han lidiado con el encarecimiento del crédito y los bienes y servicios.
La postura de Fitch Ratings llega en un momento crucial. El gobierno de Gustavo Petro ha enfrentado constantes cuestionamientos sobre su manejo económico, especialmente en lo referente a las reformas propuestas y su impacto en la confianza inversionista. Las palabras de Francis contrastan con análisis previos y con la visión de sectores como el expresado por el abogado Abelardo De La Espriella, que hablaba de una economía «recibida» con dificultades que requerían ajustes.
Desafíos fiscales y estabilización de la deuda
A pesar de la perspectiva globalmente positiva, Fitch Ratings no obvió los retos existentes. Richard Francis reconoció que Colombia enfrenta desafíos fiscales que requerirán atención prioritaria por parte del nuevo gobierno. La estabilización de la deuda pública, en relación con el Producto Interno Bruto (PIB), es una de las tareas fundamentales. Sin embargo, este desafío se enmarca dentro de un panorama que la calificadora considera gestionable, lejos de un estado de «destrucción económica».
La importancia de esta valoración radica en varios puntos:
- Confianza Inversionista: Las calificaciones de riesgo son una brújula para los inversionistas extranjeros. Una perspectiva «manejable» y con crecimiento, aunque con desafíos, puede ayudar a mantener o atraer capital al país.
- Costo de la Deuda: Una percepción favorable de Fitch puede impactar positivamente en el costo al que Colombia puede acceder a créditos en los mercados internacionales.
- Contraste Narrativo: Ofrece un contrapunto técnico y fundamentado frente a discursos polarizados que suelen simplificar la complejidad económica.
Contexto económico en Colombia: Más allá de las calificaciones
La evaluación de Fitch Ratings se inserta en un complejo tejido socioeconómico que caracteriza a Colombia. Durante décadas, el país ha navegado entre períodos de crecimiento y desafíos estructurales persistentes como la desigualdad, la informalidad laboral y la dependencia de las materias primas, especialmente el petróleo. En el suroccidente, regiones como el Valle del Cauca y Cali, motores industriales y agrícolas, y Popayán, centro histórico y universitario, han visto fluctuar su dinamismo económico al vaivén de las políticas nacionales y el contexto global. El gobierno de Gustavo Petro, el primero de corte progresista en la historia reciente de Colombia, ha propuesto una agenda de reformas ambiciosas en áreas como la pensional, laboral y de salud, así como una transición energética, que generan expectativas y cautela en los mercados. La desaceleración económica global, el efecto remanente de la inflación pospandemia y la volatilidad de los precios internacionales de los commodities, son factores adicionales que inciden en el panorama actual. En este escenario, la lectura de Fitch aporta una visión técnica que, si bien reconoce dificultades, no percibe un quiebre estructural, sino una situación que demanda ajustes graduales y sostenibles.
En síntesis, el diagnóstico de Fitch Ratings introduce un matiz significativo en el debate económico colombiano. Aunque los desafíos fiscales persisten y requerirán gestión, la calificadora no valida la narrativa de una economía en ruinas, sino que la describe como una entidad resiliente, con capacidad de ajuste y con perspectivas de crecimiento a mediano plazo.
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