Miles de mujeres salieron de nuevo a las calles de Buenos Aires para conmemorar el undécimo aniversario del movimiento Ni Una Menos, impulsadas por una alarmante ola de feminicidios que ha sacudido a Argentina. La multitudinaria movilización, que tuvo lugar frente al Congreso de la Nación, sirvió como un urgente llamado de atención y una enérgica protesta contra la persistente violencia de género y el desmantelamiento de las políticas públicas destinadas a combatirla. La sociedad argentina se encuentra conmovida por casos recientes como los de Agostina Vega, Dulce María Beatriz Candia y Noelia Carolina Romero, que han reavivado el clamor por justicia y protección.
La Realidad Cifrada de la Violencia de Género en Argentina
La situación de la violencia machista en Argentina es crítica y las cifras son contundentes. Organizaciones de derechos humanos han denunciado que, en promedio, una mujer es víctima de feminicidio cada 31 horas en el país. Esta estadística subraya la urgencia de fortalecer las estrategias de prevención y atención, en lugar de desmantelarlas. La movilización de Ni Una Menos se ha convertido en un barómetro social que mide el hartazgo y la indignación frente a una problemática que, pese a la visibilización, no logra ser erradicada. La persistencia de estas cifras, a más de una década del surgimiento del movimiento, es un doloroso recordatorio de la deuda pendiente con las mujeres argentinas.
Los casos recientes de feminicidios han sido el detonante para esta nueva convocatoria masiva. Agostina Vega, una adolescente de 14 años en Córdoba, cuyo cuerpo fue hallado en un terreno baldío días después de su desaparición, se ha convertido en un símbolo de la fragilidad de la vida de las jóvenes. La investigación de su caso, que apunta a un posible abuso sexual y homicidio, y la detención de un sospechoso, exigen una respuesta judicial ejemplar. A ella se suman Dulce María Beatriz Candia, de 17 años en Misiones, y Noelia Carolina Romero, de 30 años en Temperley, cuyos trágicos destinos han profundizado el luto y la rabia en la sociedad.
El Impacto de los Recortes en Políticas de Género
El contexto actual en Argentina está marcado por una preocupante tendencia: el desmantelamiento de políticas públicas destinadas a combatir la violencia de género. El gobierno del presidente Javier Milei ha sido fuertemente criticado por su postura frente a esta problemática. Milei ha manifestado su escepticismo sobre la figura del feminicidio, abogando por una igualdad ante la ley que, según sus críticos, ignora las desigualdades estructurales que afectan a las mujeres y las exponen a mayores riesgos.
Una de las decisiones más polémicas de la actual administración fue la eliminación del Ministerio de Mujeres, Género y Diversidad, así como de la Subsecretaría de Protección contra la Violencia de Género. Estas entidades eran pilares fundamentales para brindar asistencia, prevención y apoyo a las víctimas. Adicionalmente, la Línea 144, un salvavidas crucial para miles de mujeres, ha experimentado una degradación en su jerarquía y una reducción significativa de su presupuesto. Para colmo, el presupuesto proyectado para 2026 contempla un recorte del 89% en las partidas destinadas a políticas de género y asistencia, lo que ha encendido las alarmas de las organizaciones de derechos humanos y feministas. Estas medidas, para muchos, dejan a las mujeres aún más desprotegidas y vulnerables.
Demandas y Reclamos de las Organizaciones Feministas
Desde su creación en 2015, el movimiento Ni Una Menos ha sido un faro de resistencia y demanda. Nació a raíz del brutal feminicidio de Chiara Páez, una adolescente de 14 años asesinada en la provincia de Santa Fe, y desde entonces ha logrado consolidar una fuerza social innegable. Las organizaciones que lideran estas movilizaciones insisten en la necesidad imperiosa de implementar políticas públicas sostenidas y dotadas de recursos adecuados para prevenir la violencia de género y proteger a las mujeres en situación de riesgo.
Entre las principales exigencias que resonaron en la marcha se encuentran: el aumento urgente del presupuesto destinado a programas de asistencia a víctimas, el fortalecimiento de las líneas de atención y denuncia, la ampliación de la red de refugios y casas de acogida para mujeres y sus hijos, el acceso garantizado a acompañamiento jurídico y atención psicológica gratuita, y la activación de protocolos de búsqueda inmediata y eficaz para casos de desaparición. Estas demandas representan un plan integral para abordar la violencia desde múltiples frentes, reconociendo su complejidad y las variadas necesidades de las víctimas.
La masiva concurrencia a la marcha, a pesar de los años transcurridos, es una clara muestra de que la violencia contra las mujeres no ha disminuido de forma significativa. Las mujeres feministas expresaron su profundo dolor y preocupación, y su determinación de seguir luchando por una Argentina donde todas las personas, sin importar su género, puedan vivir en libertad, con seguridad y con plenas garantías. El clamor por justicia para Agostina Vega y para todas las víctimas de la violencia machista se mantuvo firme, esperando que las autoridades escuchen y actúen en consecuencia.
La jornada de movilización culminó con la esperanza de que el caso de Agostina Vega avance en el proceso judicial y sirva como un punto de inflexión. Las organizaciones feministas se mantienen vigilantes y expectantes ante la respuesta de las autoridades, insistiendo en que la protección de la vida de las mujeres no puede ser una moneda de cambio político ni un rubro sujeto a recortes presupuestarios. El movimiento Ni Una Menos sigue tan vigente como el primer día, recordándonos que la lucha contra la violencia de género es una responsabilidad de toda la sociedad.
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