Cali, una de las ciudades más importantes del suroccidente colombiano, enfrenta las consecuencias de un reciente terremoto de magnitud 7,4, revelando una crítica vulnerabilidad en su infraestructura edificada. Las evaluaciones preliminares de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol) y comités de ingenieros especialistas han determinado que las edificaciones colapsadas en la ciudad no cumplían con el Reglamento Colombiano de Construcción Sismorresistente (NSR-10), la normativa vigente diseñada para proteger vidas durante eventos telúricos.
Incumplimiento normativo y sus consecuencias
Guillermo Herrera, presidente de Camacol, explicó en una reunión técnica que las construcciones erigidas bajo los parámetros de la Ley 400 y el código NSR-10 mostraron un comportamiento favorable frente al sismo del 10 de agosto, sin registrar colapsos. Esta observación contrasta drásticamente con las 26 edificaciones que sufrieron colapso total en la zona urbana de Cali, según reportes de la Alcaldía. El directivo gremial subrayó que las empresas formales, afiliadas a Camacol y que acataron estas disposiciones, lograron que sus estructuras evitaran fallas globales, cumpliendo la exigencia de estabilidad estructural de la legislación.
El código sismorresistente establece que, ante movimientos de gran capacidad destructiva, la norma permite fisuras o afectaciones estructurales y no estructurales, pero la estructura debe mantener su integridad y no desplomarse. Herrera afirmó: «Parece ser, y la evidencia que tenemos hasta el momento, es que las edificaciones que colapsaron eran edificaciones que no estaban construidas dentro del régimen NSR-10». Aunque los dictámenes definitivos requieren estudios patológicos puntuales, la correlación entre el colapso y el incumplimiento normativo es contundente.
Un problema histórico y sistémico en Cali
La situación en Cali no es un fenómeno aislado, sino el reflejo de un problema histórico en la construcción. La ciudad, próxima a cumplir 500 años, alberga una gran diversidad de edificaciones levantadas sin técnicas ingenieriles modernas ni normativas sismorresistentes. El primer código de construcción sismorresistente en Colombia se expidió en 1984, tras el devastador terremoto de Popayán. Esto significa que miles de edificaciones en Cali, al igual que en otras ciudades antiguas del país, fueron construidas sin ningún tipo de regulación sismorresistente.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →El profesor Gilberto Areiza de la Universidad del Valle destaca que las construcciones entre 1984 y 1998, aunque diseñadas con personal capacitado, no contaron con el mismo nivel de avance técnico que las actuales. Estas estructuras, por ende, son consideradas vulnerables y requieren revisión y posible reforzamiento para soportar sismos de gran magnitud. Expertos de la Universidad del Valle han advertido que entre el 70% y el 90% de las edificaciones en Cali no cumplen con las normas de sismorresistencia actuales, lo que las hace altamente susceptibles al daño estructural en un evento sísmico.
A esto se suma la problemática de la informalidad en la construcción y la falta de mantenimiento adecuado. En una zona sísmicamente activa como Colombia, la informalidad en la construcción, especialmente en viviendas de autoconstrucción o aquellas sin licencias adecuadas, agrava la vulnerabilidad. Además, muchas estructuras existentes, incluso aquellas construidas bajo normativas anteriores, no reciben el mantenimiento ni las evaluaciones periódicas necesarias para asegurar su integridad y adaptación a la evolución de los estándares de seguridad.
Respuesta de la ciudad y proceso de actualización normativa
Tras el terremoto, equipos de ingenieros, autoridades municipales y gremios continúan con la inspección técnica en la capital vallecaucana. El objetivo es definir qué inmuebles deberán ser demolidos y cuáles presentan viabilidad para intervenciones de reforzamiento. Esta tarea se lleva a cabo en un contexto nacional donde Colombia adelanta un proceso para la actualización de su marco normativo de sismorresistencia, buscando incorporar las lecciones aprendidas de eventos recientes y avances técnicos globales.
La Alcaldía de Cali decretó Calamidad Pública y ha implementado medidas drásticas de orden para manejar la emergencia. La situación pone de relieve la urgencia de invertir en el reforzamiento estructural de edificaciones antiguas y de asegurar el cumplimiento riguroso de la NSR-10 en todas las nuevas construcciones. La resiliencia de Cali ante futuros eventos sísmicos dependerá significativamente de la capacidad de sus instituciones para abordar estas deficiencias estructurales y normativas con determinación y recursos.
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