El sismo ocurrido el 10 de agosto dejó en alerta a los habitantes del edificio Venezolano, inmueble patrimonial de Cali con cerca de 70 años de existencia. Una de sus tres torres registró un nuevo ladeo de aproximadamente 5,8 centímetros, situación que demanda la realización urgente de análisis técnicos para conocer la estabilidad del terreno y de la edificación.
De acuerdo con Luis Fernando Costeño Arango, vocero de la comunidad, la estructura ya había sufrido un movimiento semejante durante el terremoto de 2004, pero el evento reciente acentuó la desviación en uno de los bloques.
Evaluación técnica y sello de habitabilidad condicionada
Comisiones técnicas acudieron a revisar el inmueble tras el temblor y fijaron un distintivo adhesivo de color amarillo, lo cual autoriza la permanencia de los ocupantes bajo parámetros restrictivos al descartar desocupaciones inmediatas por colapso.
“Este edificio ya tiene 70 años. En el año 2004, con el terremoto, también hubo un desplazamiento parecido, pero no tan grande como el que tenemos ahora. Con el terremoto reciente, se inclinó un poquito más una de las tres torres. Una de ellas se inclinó 5,8 centímetros”, explicó Costeño Arango.
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →Pese al permiso de ocupación, los residentes insisten en que deben ejecutarse exámenes de vulnerabilidad y análisis geotécnicos con el fin de rastrear las dinámicas del suelo y prevenir desplazamientos adicionales.
“Lo preocupante es la inclinación. ¿Qué hay que hacer? Un estudio geotécnico y un estudio de vulnerabilidad. Esos estudios siempre son costosos. Hasta ahora no los hemos podido hacer; apenas los estamos cotizando, porque tenemos claro que tendrían que salir de parte de nosotros y estamos adelantando esas gestiones”, manifestó el portavoz.
Altos presupuestos y dificultades de financiamiento
Las 140 familias del complejo residencial enfrentan un complejo panorama financiero. La antigüedad de la edificación ha impedido la consecución de pólizas de aseguramiento para áreas comunes, por lo que los propietarios tendrían que asumir directamente los gastos.
La ayuda requerida apunta a las zonas compartidas y al soporte estructural, no a los arreglos individuales dentro de los departamentos afectados en sus paredes de mampostería. Las estimaciones preliminares arrojan las siguientes cifras:
- Alrededor de 300 millones de pesos para costear los análisis técnicos especializados.
- Cerca de 1.500 millones de pesos destinados a la corrección del desvío de la torre y las áreas comunes.
- Hasta 40 millones de pesos en reparaciones por cada apartamento afectado.
“Lo que necesitamos es el trabajo que haya que hacer en la torre que está inclinada. Eso sí sería bastante costoso y bastante preocupante. Los estudios estamos tratando de hacerlos nosotros mismos, pero todavía no sabemos qué intervención se necesitaría ni cuánto podría costar”, agregó Costeño Arango.
Perfil socioeconómico y origen histórico del inmueble
La capacidad de pago de los copropietarios es limitada debido a su composición demográfica. Se trata de una población conformada mayoritariamente por jubilados y adultos mayores de sectores medio-bajos cuyos ingresos rondan el salario mínimo.
“Aquí viven muchas personas de la tercera edad, porque la mayoría son pensionados. Son personas de estrato medio-bajo y, en su mayoría, gente que recibe el salario mínimo. Este edificio fue una donación por la explosión del 7 de agosto de 1956, y por eso la situación es verdaderamente preocupante para nosotros”, remarcó el vocero.
“Verdaderamente sí es preocupante, pero el edificio está declarado habitable. Lo que necesitamos es hacer esos estudios para tener la seguridad de que el desplazamiento no siga y saber cómo se comporta el suelo con respecto al terremoto”, concluyó Costeño Arango.
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