El documental «NAZA», dirigido por Yuval Abraham y Rachel Szor, ha generado un significativo revuelo internacional tras su exhibición y premiación en el Festival de Cine de Venecia. La película, que ha sido calificada de «intolerable» por el primer ministro de Israel, Benjamín Netanyahu, y objeto de amenazas legales por parte de las autoridades israelíes, expone testimonios cruciales sobre la metodología militar en la Franja de Gaza.
La revelación de «NAZA»: Un espejo incómodo para Israel
La cinta, cuyo título «NAZA» es el acrónimo en hebreo para referirse a «daños colaterales» – eufemismo para las víctimas civiles en operaciones militares –, documenta las voces anónimas de 24 agentes de inteligencia y soldados israelíes. Estos testimonios detallan el funcionamiento interno de los sistemas militares y los algoritmos de inteligencia artificial empleados por el ejército para seleccionar objetivos en Gaza. Las revelaciones abordan la sistemática pérdida de vidas palestinas, incluyendo un crudo recuento de niños fallecidos en ataques recientes.
Durante la recepción del Premio Especial del Jurado en Venecia, Yuval Abraham, codirector del documental, hizo hincapié en la alarmante cifra de al menos seis niños palestinos muertos en Gaza en los diez días previos al festival, incluyendo una niña de tres años, un niño de siete junto a su padre y dos hermanas. Abraham afirmó que, según los oficiales de inteligencia entrevistados, esta «matanza masiva es sistemática, no producto de un accidente, sino algo deliberado». El cineasta concluyó su intervención subrayando que «negar un crimen es lo que permite que este persista», solicitando que la película sea vista tanto en Israel como en otros países para confrontar esta realidad.
Reacciones desde el poder israelí: Amenazas y descalificaciones
Las declaraciones de Abraham y el contenido de «NAZA» provocaron una inmediata y enérgica respuesta del gobierno israelí. Benjamín Netanyahu declaró el lunes que el documental es «intolerable» e «indignante». En un video difundido en su cuenta de X, el primer ministro israelí manifestó: «Luchamos contra la incitación antisemita a nivel mundial, pero cuando esta proviene de nuestras propias filas, resulta sencillamente intolerable».
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🔥 Lo más vendido en TemuToca para ver precios y ofertas →La tensión escaló con las declaraciones del ministro de Cultura israelí, Miki Zohar, quien anunció su intención de revocar la nacionalidad de los directores de «NAZA». Por su parte, el jefe del Estado Mayor del Ejército israelí, teniente general Eyal Zamir, acusó al documental de intentar «socavar la legitimidad» de Israel y sus fuerzas armadas, y ordenó estudiar medidas legales contra la película y sus responsables. Zamir desestimó el trabajo como «libelos de sangre, distorsiones deliberadas de la realidad y acusaciones graves y falsas contra los soldados y comandantes de las FDI».
Un patrón de denuncia y controversia
Esta no es la primera vez que Yuval Abraham, periodista y activista, genera incomodidad en el poder israelí a través de su trabajo cinematográfico. En 2025, junto a Rachel Szor, Hamdan Ballal y Basel Adra, presentó «No Other Land». Este documental, galardonado con el Óscar a Mejor Largometraje Documental, denunciaba las violaciones de derechos humanos en Palestina, centrándose en la erradicación de comunidades en Masafer Yatta. Tras recibir el Óscar, Abraham fue objeto de amenazas de muerte que lo obligaron a cancelar su vuelo de regreso a Israel.
En su discurso de aceptación del Óscar, Abraham destacó la marcada diferencia entre su vida y la de Adra, a pesar de vivir a solo 30 minutos de distancia: «Yo vivo en un régimen civil y Basel en un régimen militar. Vivimos a 30 minutos el uno del otro, pero yo tengo derecho a voto y Basel no. Yo puedo moverme libremente por el país, pero Basel, como millones de palestinos, está atrapado en Cisjordania. Esta situación de apartheid entre los dos, esta desigualdad, tiene que terminar».
Estas declaraciones también generaron la reacción de Miki Zohar, quien en aquel entonces tildó la victoria del Óscar de «momento triste para el mundo del cine», acusando a los cineastas de distorsionar la imagen de Israel y de «sabotaje al Estado de Israel», especialmente tras los eventos de octubre de 2023.
Contexto geopolítico y la persistencia del conflicto
La reacción visceral del gobierno israelí ante «NAZA» debe entenderse en el complejo y delicado contexto geopolítico de la región. El conflicto israelí-palestino es una de las disputas territoriales y políticas más antiguas y arraigadas del mundo contemporáneo. La Franja de Gaza, donde se centran las denuncias del documental, ha estado bajo bloqueo israelí y egipcio desde 2007, y ha sido escenario de múltiples escaladas militares, resultando en una devastación humanitaria recurrente. Las acusaciones de crímenes de guerra y violaciones de derechos humanos son constantes por parte de organizaciones internacionales y activistas.
En Colombia, la percepción del conflicto es variada, pero existe una creciente sensibilidad hacia las situaciones de asimetría de poder y las denuncias de violaciones a los derechos humanos, dadas las propias experiencias del país con el conflicto armado interno y la búsqueda de paz. La difusión de documentales como «NAZA» contribuye a un debate global sobre la ética en la guerra, la responsabilidad militar y la importancia de la transparencia y la rendición de cuentas, temas que resuenan profundamente en sociedades que han enfrentado o aún enfrentan conflictos armados. La polarización en torno a este tipo de producciones refleja no solo la confrontación narrativa, sino también las profundas divisiones ideológicas y políticas sobre el futuro de la región.
El dilema de la libertad de expresión frente a la seguridad nacional
La confrontación entre los creadores de «NAZA» y el Estado de Israel pone de manifiesto la tensión entre la libertad de expresión, el periodismo de investigación y las consideraciones de seguridad nacional. Mientras los cineastas argumentan que su trabajo busca exponer verdades incómodas para fomentar el cambio y la rendición de cuentas, el gobierno israelí lo percibe como una amenaza directa a su legitimidad y a la moral de sus fuerzas armadas. Este choque de narrativas no solo se limita a las esferas políticas y militares, sino que también permea el ámbito cultural y artístico, evidenciando cómo el cine puede ser una herramienta poderosa para el cuestionamiento social y la diplomacia pública.
- El documental «NAZA» acusa el uso sistemático de algoritmos para designar objetivos militares con altas bajas civiles.
- Testimonios de 24 agentes de inteligencia y soldados israelíes anónimos conforman la base del documental.
- Yuval Abraham denunció la muerte de al menos seis niños palestinos en Gaza días antes del festival.
- Benjamín Netanyahu calificó la película de «intolerable» y «antisemita».
- El ministro de Cultura, Miki Zohar, busca revocar la nacionalidad de los directores.
- El jefe del Ejército, Eyal Zamir, ordenó estudiar medidas legales contra la producción.
- Previo a «NAZA», el documental «No Other Land» de Abraham ya había generado controversia y amenazas de muerte.
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