En un nuevo y alarmante episodio de la violencia que azota el Cauca,líderes sociales de Santander de Quilichao han denunciado la frustración de un atentado con explosivos dirigido contra el reconocido representante indígena Romel Ulcué Campo. El hecho, ocurrido en la mañana del pasado sábado 23 de mayo de 2026, puso en evidencia la persistente amenaza que enfrentan los defensores de derechos humanos y líderes comunitarios en la región. La rápida actuación de la comunidad y las autoridades evitó una tragedia de proporciones incalculables en el sector de Bajo Lourdes.

Alerta Temprana y Neutralización del Peligro en Bajo Lourdes

La comunidad del barrio Bajo Lourdes fue fundamental para evitar una catástrofe. Según los reportes, la presencia de sujetos sospechosos ubicando un artefacto explosivo en las inmediaciones de la residencia de Romel Ulcué Campo activó las alarmas. Los persistentes ladridos de perros y la vigilancia de los vecinos alertaron rápidamente a las autoridades. Varias patrullas de la Policía Nacional llegaron al lugar, implementando un estricto protocolo de seguridad. Expertos antiexplosivos y un binomio canino K-9 confirmaron la presencia de un artefacto explosivo improvisado (AEI), procediendo a su neutralización y destrucción de forma controlada.

Detalles del Artefacto y Reacción Policial

La Policía Nacional confirmó que el AEI estaba elaborado en un contenedor de PVC y contenía aproximadamente dos kilogramos de pólvora negra, junto con elementos de fragmentación. Este tipo de artefactos demuestra la clara intención de causar daño severo y de gran alcance. La rápida y efectiva intervención policial permitió eliminar el riesgo y devolver la tranquilidad a la comunidad. Las autoridades han manifestado que se redoblarán los patrullajes y controles en el municipio para contrarrestar la acción de grupos armados al margen de la ley. La institución resaltó que esta acción evitó una posible tragedia y demuestra la efectividad del trabajo articulado.

Antecedentes de Violencia Contra Romel Ulcué Campo

Este no es el primer acercamiento de la violencia al líder indígena Romel Ulcué Campo. En el año 2020, fue víctima de un secuestro en el municipio de Corinto, también en el norte del Cauca. En aquella ocasión, su rescate fue posible gracias a un plan candado ejecutado por la Policía, el Ejército y la Fuerza Aérea Colombiana, que ejerció una presión significativa sobre los secuestradores. Ulcué Campo, quien en 2015 fue excandidato al Concejo de Toribío, fue abordado por sujetos armados y trasladado a una zona rural de Caloto antes de ser rescatado. La recurrencia de estos ataques subraya la vulnerabilidad de los líderes sociales en esta convulsa región.

Contexto de Amenaza en el Norte del Cauca

El norte del Cauca es una de las zonas más afectadas por la presencia de grupos armados ilegales y la violencia. Estructuras como las disidencias de las FARC, específicamente la «Dagoberto Ramos», operan en la región, disputándose territorios y rutas de economías ilícitas. Los líderes sociales y defensores de derechos humanos son blancos frecuentes de amenazas, secuestros y asesinatos, debido a su trabajo en la defensa de la comunidad y sus recursos. Aunque Romel Ulcué Campo contaba con un esquema de seguridad de la Unidad Nacional de Protección (UNP), el incidente de 2020 y este reciente intento de atentado demuestran las fallas en la protección y la Audacia de los actores violentos. Es crucial fortalecer los mecanismos de prevención y respuesta del Estado para garantizar la vida e integridad de quienes asumen la vocería de sus comunidades.

Fortalecimiento de la Seguridad y la Lucha por la Paz

El frustrado atentado en Santander de Quilichao es un claro recordatorio de la compleja realidad que vive el Cauca. La acción coordinada de la comunidad y la fuerza pública fue determinante para evitar un desenlace fatal, pero pone en evidencia la necesidad urgente de fortalecer las estrategias de seguridad y protección para los líderes sociales. La persistencia de estos actos violentos requiere una respuesta integral del Estado, que involucre no solo la presencia militar y policial, sino también inversión social, oportunidades económicas y el avance en los diálogos de paz. Solo a través de un enfoque multifacético se podrá construir un ambiente de seguridad y convivencia digno para todos los habitantes de la región.